Por supuesto que el objetivo del caminado junto es poder salir a pasear sin que tu perro te pasee a ti, jalándote como si fuera perro de trineo. Pero el objetivo de esta serie de artículos sobre el caminado junto está un poco más allá: Queremos que puedas caminar con tu mascota SIN CORREA y a gusto.
Hace unos momentos, fui por un par de cafés capuccinos y andaba con un Cobrador de Labrador ya adiestrado. Me lo llevé con correa corta y de regreso, con ambas manos ocupadas, le quité la correa y le dí la orden de caminado junto. Caminamos por una calle de mucho tránsito y atravesamos por un semáforo una calle de bastantes carriles. Y el perro caminó perfecto sin tenerlo que agarrar y yo pudiendo llevar los cafés tranquilamente.
Este es el objetivo.
Entonces, aquí van los consejos:
No importa qué técnica hayas usado de las que mencionamos. Practica mucho y en varios lugares distintos, de modo que no se le haga una rutina a tu mascota y sólo te trabaje en ciertas condiciones. Mientras más variadas las circunstancias, mejor será el trabajo.
No le quites la correa larga durante un buen tiempo. El mayor error que hemos visto es que la gente se apresura a quitar la correa y probar si camina junto sin la correa. Por supuesto, que si no hay la suficiente práctica, el perro sale disparado para no volverlo a ver.
Esto es lo que llamamos "probar una orden". No intentes ver si funciona una orden y menos de todas, la de caminado junto.
Si practicas lo suficiente, vas a notar poco a poco que tu mascota camina con mayor soltura junto a ti, no requieres usar tanto la correa, la comida o la pelota. Los cambios de dirección suceden sin error y tu mascota te presta más atención. Cuando has llegado a este punto, podemos empezar a dejar caer la correa primero y que te trabaje igual.
Cuando sueltas la correa, si se te separa tu mascota, no te vas encima de ella para impedir que se te vaya. No. Te vas sobre la correa, a pisarla, de modo que vea que no necesitas tomarla con las manos para que te funcione. La pisas, se jala, se corrige y cuando regresa a ti, la felicitas y sigues como si nada, sin prestar mucha atención a ese "error".
Empieza por soltar así la correa, que camine arrastrándola aunque en ocasiones la va a pisar y se va a dar una corrección solita tu mascota. No importa a menos que sea muy repetitivo eso, en cuyo caso pasas a la siguiente etapa, que es usar una correa corta, una correa de asa o manigueta.
Con una correa corta, la sueltas y dejas que la traiga colgando. Claro que si tu mascota es muy chiquita, usas una correa corta ligera, no que le jale el cuello al piso.
Con la correa corta puedes hacer correcciones rápidas y soltar de nuevo. Más que para manejarla, es para tu tranquilidad, sabiendo que tiene algo de donde puedes agarrarla si es necesario.
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lunes, 3 de abril de 2017
lunes, 27 de marzo de 2017
LA PELOTA PARA ENSEÑAR EL CAMINADO JUNTO
Ahora vamos con la pelota como premio. Puede ser un juguete,
un muñeco para perro, un Kong o en efecto, una pelota.
Muchos perros son fanáticos de la pelota, pero el problema
es que nada más ven la pelota y no paran de brincar, empujar y a veces, hasta
salir corriendo aunque no se haya aventado la pelota. Se obsesionan tanto con
la pelota, que no hay otra cosa en el mundo más que su pelota.
Normalmente, la pelota se lleva en la mano izquierda, pero
si tu mascota es una como la que describí anteriormente, no vas a poder
manejarla si llevas la pelota “tan a la vista”. Necesitas esconderla un poco,
así que la pasas a tu mano derecha y la vas a mostrar cuando tu perro comience
a divagar, a distraerse con cualquier cosa, o incluso, si se aleja de ti.
Una vez que la muestres, NO SE LA DES. Se la vas a mostrar
para que se acerque a ti, y si colocas la mano que lleva la pelota junto a tu
muslo izquierdo, su cabeza estará ahí, a la altura de una caricia.
Se le da el nombre y la orden de caminado junto, mostrando
ligeramente la pelota. Si no le hace mucho caso, entonces se la muestras bien a
ver si la quiere agarrar y rápidamente se la quitas. Si no le presta atención,
espero que estés sobre una superficie dura y pareja, porque la vas a rebotar en
el piso, para llamarle la atención. Si en uno de esos movimientos, tu perro
gana el premio, NO se lo intentes quitar pues puede morderte, a menos, claro
está, que te conozca tan bien que se lo puedas quitar del hocico.
A diferencia del premio que es comida, en este caso no le
vas a dar la pelota a cada rato, sino cuando hayas acabado la sesión, que harás
corta, de unos 2 a 3 minutos, no más, porque es probable que llegues al punto
en que tu mascota suponga que no se la vas a dar y entonces no le preste ya
atención a la pelota.
Lo mejor es estarla mostrando de modo que cuando la vea
también vea tu cara y vaya, poco a poco, haciendo contacto visual contigo.
Una vez que ya caminó bien y que todavía tienes su atención,
te detienes, sientas a tu mascota y la felicitas efusivamente. Acto seguido, le
das la orden de jugar y si tiene orden para ir por la pelota, también se la
das, al momento en que avientas la pelota.
La sesión terminó en este momento, bajo tus propios términos
y logrando que caminara bien junto a ti. Puedes volver a iniciar otra sesión
después de jugar un rato con tu mascota.
Este método se puede emplear para empezar el caminado junto
o para pasar al manejo sin correa, pues puedes soltar la correa, dejarla caer y
que vaya caminando junto a ti buscando la pelota. Conforme vas avanzando en
esta técnica, muestras cada vez menos la pelota, hasta llegar al punto en que
solo la sacas cuando es juego.
Una advertencia aquí: Jamás dejes que sea tu mascota quien
rompa el trabajo y se ponga a jugar, y jamás saques la pelota sin decirle que
ya puede jugar. Ambos eventos pueden hacer que tu mascota sea quien tenga el
control y no te va a servir esta técnica para el caminado junto.
jueves, 23 de marzo de 2017
USANDO PREMIOS PARA EL CAMINADO JUNTO
Quizás tu mascota no se ajusta a las características necesarias para usar los métodos anteriores. No te preocupes, no es que sea "mala", "tonta" o "retrasada". Es tan diferente como cualquier alumno lo es en un salón de clases. Sería poco realista esperar que todos aprendan con un solo método y si no, es que "salió malo".
Se pueden usar premios para enseñar el caminado junto. Por premios, nos referimos a algo de comida o un juguete. El tamaño de la comida es un pequeño bocado, no mayor al tamaño de un chícharo y si tu mascota es chiquita o cachorrita, hasta más chica que eso.
Bromeando, le llamamos al tamaño "un mayoral" para perros grandes, y "un johnston" para perros chicos. Es el apellido de los dueños de mascotas que empleaban esos tamaños y la gente, al ver el tamaño, decía que era demasiado chico, pero es lo correcto, porque se trata de que la mascota reciba el premio y siga adelante, sin perder su atención en estar comiendo. Vaya, lo que queremos es que tenga ganas de más. Por supuesto, a los propietarios cuyos nombres inmortalizamos no les hace gracia esta referencia.
En la foto se aprecia "un mayoral" entre los dedos y "un medio mayoral" o "un johnston", a la derecha. No importa lo que se emplee de comida, éstos son los tamaños ideales para trabajar.
¿Qué se puede emplear de comida como premios? Lo que sea, desde premios comerciales, hígado deshidratado (el preferido por los manejadores de perros de exposiciones de belleza), fruta, verdura, salchichas y en general, cualquier alimento que no sea muy duro, que sea sano (las palomitas de maíz contienen el centro, que puede causar problemas) y sobretodo, que le guste a tu mascota. De nada te sirve algo que es muy sabroso para ti, para los demás perros, pero a tu perro no le atraiga en lo más mínimo.
Una observación aquí: No "hambrees" a tu mascota para adiestrarla. Hay adiestradores que dan poco de comer para que los perros estén hambrientos y deseosos del premio, que suele ser su misma croqueta, pero dada durante el adiestramiento. Es una opinión muy personal: No se vale. No se trata de ser miserables y hacer la vida de la mascota igual de miserable. Dále bien de comer y busca algo que le fascine a tu mascota.
Bueno, ya tenemos los premios y los guardamos en una bolsa del pantalón o, como muchos adiestradores gustan, en una bolsa de las llamadas "cangureras". La idea es que se tengas acceso fácilmente a ellos, pero no estén al alcance de la mascota.
Se toma uno o dos premios a la vez y para el caminado junto, con la mano izquierda. La mano derecha lleva la correa. Sí, necesitamos la correa si estamos en una zona amplia o sin cercar, porque muchas mascotas van a preferir correr libremente que quedarse a recibir un premio. Es natural esto y no hay porqué ofenderse con la mascota por esa elección.
Con los premios en la mano izquierda, pon uno entre los dedos índice y pulgar y el resto se oculta en la palma, para deslizarlos después, conforme se vayan usando. Baja la mano y deja que tu mascota huela el premio, pero no se lo des. Ya que tengas su atención, di su nombre seguido de la orden de caminado junto y a la vez la palmada en tu muslo izquierdo, y empieza a caminar con la mano abajo, justo frente a la cara frontal del muslo izquierdo, para que tu mascota ponga la cabeza en el lugar que debe ser, que es junto al muslo, ligeramente hacia arriba, con la mirada en dirección a tu cara. Lo que buscas es que tu mascota haga contacto visual contigo, teniendo la mano que lleva el premio entre ambas miradas.
Si tu mascota se atrasa, ofrece el premio pero no se lo des. Si tu mascota camina bien junto a ti, le vas dando un premio cada cierto número de pasos, número que depende del avance, pues empezamos con un par de pasos, premio, tres o cuatro pasos, premio, cinco o seis pasos, premio, diez pasos, premio, diez pasos y una vuelta, premio, y así.
Si tu mascota se adelanta, no la vayas a buscar; jala un poquito la correa para que no se adelante mucho y ofrece el premio pero no se lo des. Si se jala mucho, haz una media vuelta y ofrece el premio, pero no se lo des. Solo le vas a dar el premio cuando esté junto a ti, aunque sea por una fracción de segundo al principio. Después le irás pidiendo más tiempo junto a ti antes de darle un premio.
Si tu mascota no capta la idea de que junto a ti va el premio, no te desesperes. Deténte, siéntala y dále un premio. Da un paso y detente. Dále un premio. Pero siempre que des el premio, trata de que voltee a verte y por ningún motivo le dejes agarrar el premio del piso. Si se te cae, písalo, muévete, corre, lo que sea, pero que no lo agarre del piso. Si no es de tu mano, no hay premio.
En la siguiente entrada probamos con el otro tipo de premio, el juguete.
Se pueden usar premios para enseñar el caminado junto. Por premios, nos referimos a algo de comida o un juguete. El tamaño de la comida es un pequeño bocado, no mayor al tamaño de un chícharo y si tu mascota es chiquita o cachorrita, hasta más chica que eso.
Bromeando, le llamamos al tamaño "un mayoral" para perros grandes, y "un johnston" para perros chicos. Es el apellido de los dueños de mascotas que empleaban esos tamaños y la gente, al ver el tamaño, decía que era demasiado chico, pero es lo correcto, porque se trata de que la mascota reciba el premio y siga adelante, sin perder su atención en estar comiendo. Vaya, lo que queremos es que tenga ganas de más. Por supuesto, a los propietarios cuyos nombres inmortalizamos no les hace gracia esta referencia.
En la foto se aprecia "un mayoral" entre los dedos y "un medio mayoral" o "un johnston", a la derecha. No importa lo que se emplee de comida, éstos son los tamaños ideales para trabajar.
¿Qué se puede emplear de comida como premios? Lo que sea, desde premios comerciales, hígado deshidratado (el preferido por los manejadores de perros de exposiciones de belleza), fruta, verdura, salchichas y en general, cualquier alimento que no sea muy duro, que sea sano (las palomitas de maíz contienen el centro, que puede causar problemas) y sobretodo, que le guste a tu mascota. De nada te sirve algo que es muy sabroso para ti, para los demás perros, pero a tu perro no le atraiga en lo más mínimo.
Una observación aquí: No "hambrees" a tu mascota para adiestrarla. Hay adiestradores que dan poco de comer para que los perros estén hambrientos y deseosos del premio, que suele ser su misma croqueta, pero dada durante el adiestramiento. Es una opinión muy personal: No se vale. No se trata de ser miserables y hacer la vida de la mascota igual de miserable. Dále bien de comer y busca algo que le fascine a tu mascota.
Bueno, ya tenemos los premios y los guardamos en una bolsa del pantalón o, como muchos adiestradores gustan, en una bolsa de las llamadas "cangureras". La idea es que se tengas acceso fácilmente a ellos, pero no estén al alcance de la mascota.
Se toma uno o dos premios a la vez y para el caminado junto, con la mano izquierda. La mano derecha lleva la correa. Sí, necesitamos la correa si estamos en una zona amplia o sin cercar, porque muchas mascotas van a preferir correr libremente que quedarse a recibir un premio. Es natural esto y no hay porqué ofenderse con la mascota por esa elección.
Con los premios en la mano izquierda, pon uno entre los dedos índice y pulgar y el resto se oculta en la palma, para deslizarlos después, conforme se vayan usando. Baja la mano y deja que tu mascota huela el premio, pero no se lo des. Ya que tengas su atención, di su nombre seguido de la orden de caminado junto y a la vez la palmada en tu muslo izquierdo, y empieza a caminar con la mano abajo, justo frente a la cara frontal del muslo izquierdo, para que tu mascota ponga la cabeza en el lugar que debe ser, que es junto al muslo, ligeramente hacia arriba, con la mirada en dirección a tu cara. Lo que buscas es que tu mascota haga contacto visual contigo, teniendo la mano que lleva el premio entre ambas miradas.
Si tu mascota se atrasa, ofrece el premio pero no se lo des. Si tu mascota camina bien junto a ti, le vas dando un premio cada cierto número de pasos, número que depende del avance, pues empezamos con un par de pasos, premio, tres o cuatro pasos, premio, cinco o seis pasos, premio, diez pasos, premio, diez pasos y una vuelta, premio, y así.
Si tu mascota se adelanta, no la vayas a buscar; jala un poquito la correa para que no se adelante mucho y ofrece el premio pero no se lo des. Si se jala mucho, haz una media vuelta y ofrece el premio, pero no se lo des. Solo le vas a dar el premio cuando esté junto a ti, aunque sea por una fracción de segundo al principio. Después le irás pidiendo más tiempo junto a ti antes de darle un premio.
Si tu mascota no capta la idea de que junto a ti va el premio, no te desesperes. Deténte, siéntala y dále un premio. Da un paso y detente. Dále un premio. Pero siempre que des el premio, trata de que voltee a verte y por ningún motivo le dejes agarrar el premio del piso. Si se te cae, písalo, muévete, corre, lo que sea, pero que no lo agarre del piso. Si no es de tu mano, no hay premio.
En la siguiente entrada probamos con el otro tipo de premio, el juguete.
martes, 21 de marzo de 2017
EMPEZAMOS EL ADIESTRAMIENTO CON EL CAMINADO JUNTO
Continuamos con el principio del adiestramiento.
Ya estás listo y al primer paso que das, tu perro se desboca por completo, sale corriendo hacia adelante y te arrastra. Tensa de inmediato la correa y no hay manera de que lo puedas tener junto a ti.
Bueno, si éste es tu caso, entonces a ti te funcionará el Método Köehler del adiestramiento. Busca en este blog (a la derecha de este escrito hay un buscador. Anota "Método Köehler" y te dará la entrada con la descripción del sistema). El video lo encuentras en youtube, exactamente en: https://www.youtube.com/watch?v=f32h6LgYPwQ
Ve el video, observa cómo NO se jala la correa. Simplemente se cambia de dirección, es decir, si la mascota sale hacia adelante, te das la vuelta y dejas que sea tu mascota quien llegue al final de la correa, la cual deberás liberar hasta toda su longitud. Cuando voltee después de sentir que se cerró su collar, debe ver tu espalda, para que entonces se dé cuenta de que no fuiste tú quien la jaló, sino ella cuando salió corriendo.
Y cuando esté a tu lado, no escatimes en las caricias. ¡Hazla sentir que disfrutas tenerla a tu lado!
Ahora bien, no todos son así, no todos se pueden adiestrar con este método. Está definitivamente contraindicado en perros cuyo carácter sea tímido o ya haya sido intentado adiestrar.
Para un tímido, lo mejor es bajar a acariciar. Caminas con la correa muy recogida (recuerda jamás enredarte la correa en la mano, so pena de quedarte con un dedo luxado o fracturado) y vas agachado animando con caricias en la mejilla derecha (no en la izquierda, porque entonces va a buscar tu mano hacia su izquierda y tú vas de su lado derecho). Le platicas lo que quieras, lo que hiciste, lo que vas a hacer, lo que leíste, lo que viste en la televisión, lo que te platicaron, lo que sea, lo importante es hacer sentir a tu perro que vas con él y que nadie más importa.
Sincroniza tus movimientos. Te das una palmada en la pierna y dices la orden de caminar. Acaricias a tu mascota y le dices la voz que elijas para felicitar. Deben coincidir las voces con lo que hagas, para que tu mascota haga mentalmente la asociación entre las cosas. Mientras más claro seas en esto, mejor será el vocabulario que tu mascota adquiera.
Al caminar, cuando vas agachado, si tu perro se te atraviesa en el camino, no jales la correa ni lo esquives. Tú caminas en tu dirección y no te desvías. Lo empujas con las piernas y sigues caminando. Lo más fácil es jalar la correa con la mano izquierda y alineas a tu mascota en la dirección que llevas, pero esto no le enseña, solo lo acarreas. Mejor no digas nada, lo empujas y cuando te voltee a ver por el empujón, tú no dices ni haces nada más que seguir caminando; fue un accidente y no hubo mala intención. Tampoco le dices "muévete" o "¿para qué te atraviesas?", nada, chocaron y punto, sigue caminando. Un par de estos "accidentes" y jamás volverá a atravesarse.
Una vez más: No importa qué método emplees, tu atención debe estar 100% en tu mascota, no en lo que suceda alrededor. La atención que recibas de tu mascota es directamente proporcional a la que tú le des. Tú te distraes, tu mascota se distrae.
Si traes audífonos y estás escuchando música, apágalos, porque ya se ha demostrado que si tu mente está distraída o piensas en alguna otra cosa mientras adiestras a tu mascota, el adiestramiento avanzará muy lentamente... si avanza.
¿No te funciona alguno de estos dos métodos? En la siguiente entrada usaremos comida o juguetes.
Ya estás listo y al primer paso que das, tu perro se desboca por completo, sale corriendo hacia adelante y te arrastra. Tensa de inmediato la correa y no hay manera de que lo puedas tener junto a ti.
Bueno, si éste es tu caso, entonces a ti te funcionará el Método Köehler del adiestramiento. Busca en este blog (a la derecha de este escrito hay un buscador. Anota "Método Köehler" y te dará la entrada con la descripción del sistema). El video lo encuentras en youtube, exactamente en: https://www.youtube.com/watch?v=f32h6LgYPwQ
Ve el video, observa cómo NO se jala la correa. Simplemente se cambia de dirección, es decir, si la mascota sale hacia adelante, te das la vuelta y dejas que sea tu mascota quien llegue al final de la correa, la cual deberás liberar hasta toda su longitud. Cuando voltee después de sentir que se cerró su collar, debe ver tu espalda, para que entonces se dé cuenta de que no fuiste tú quien la jaló, sino ella cuando salió corriendo.
Y cuando esté a tu lado, no escatimes en las caricias. ¡Hazla sentir que disfrutas tenerla a tu lado!
Ahora bien, no todos son así, no todos se pueden adiestrar con este método. Está definitivamente contraindicado en perros cuyo carácter sea tímido o ya haya sido intentado adiestrar.
Para un tímido, lo mejor es bajar a acariciar. Caminas con la correa muy recogida (recuerda jamás enredarte la correa en la mano, so pena de quedarte con un dedo luxado o fracturado) y vas agachado animando con caricias en la mejilla derecha (no en la izquierda, porque entonces va a buscar tu mano hacia su izquierda y tú vas de su lado derecho). Le platicas lo que quieras, lo que hiciste, lo que vas a hacer, lo que leíste, lo que viste en la televisión, lo que te platicaron, lo que sea, lo importante es hacer sentir a tu perro que vas con él y que nadie más importa.
Sincroniza tus movimientos. Te das una palmada en la pierna y dices la orden de caminar. Acaricias a tu mascota y le dices la voz que elijas para felicitar. Deben coincidir las voces con lo que hagas, para que tu mascota haga mentalmente la asociación entre las cosas. Mientras más claro seas en esto, mejor será el vocabulario que tu mascota adquiera.
Al caminar, cuando vas agachado, si tu perro se te atraviesa en el camino, no jales la correa ni lo esquives. Tú caminas en tu dirección y no te desvías. Lo empujas con las piernas y sigues caminando. Lo más fácil es jalar la correa con la mano izquierda y alineas a tu mascota en la dirección que llevas, pero esto no le enseña, solo lo acarreas. Mejor no digas nada, lo empujas y cuando te voltee a ver por el empujón, tú no dices ni haces nada más que seguir caminando; fue un accidente y no hubo mala intención. Tampoco le dices "muévete" o "¿para qué te atraviesas?", nada, chocaron y punto, sigue caminando. Un par de estos "accidentes" y jamás volverá a atravesarse.
Una vez más: No importa qué método emplees, tu atención debe estar 100% en tu mascota, no en lo que suceda alrededor. La atención que recibas de tu mascota es directamente proporcional a la que tú le des. Tú te distraes, tu mascota se distrae.
Si traes audífonos y estás escuchando música, apágalos, porque ya se ha demostrado que si tu mente está distraída o piensas en alguna otra cosa mientras adiestras a tu mascota, el adiestramiento avanzará muy lentamente... si avanza.
¿No te funciona alguno de estos dos métodos? En la siguiente entrada usaremos comida o juguetes.
miércoles, 15 de marzo de 2017
¿CÓMO EMPEZAR EL ADIESTRAMIENTO?
Imagino que a estas alturas, has visto varios programas de televisión donde te dicen cómo puedes enseñarle trucos a tu mascota.
Y de cualquier manera, tu mascota se niega a aprender. ¿Será que no es inteligente? ¿O será que tú no tienes madera de César Millán? Ni uno ni otro. Lo que veas en TV ya fue editado y solo verás lo que al productor le interese mostrar. Entonces, ¿qué hacer?
Lo primero que debes hacer es pasear a tu mascota. Sí, algo tan simple como pasear a tu mascota es elemental para empezar.
Llévalo con correa larga y si no tienes un collar de adiestramiento, usa el collar fijo, pero NO un arnés o pechera, porque ésta está diseñada para que jalen sin problemas y lo que no queremos es que jalen, sea grande o pequeño, jalar es incómodo al pasearlo.
Una correa es larga cuando tiene cuando menos un metro y medio de longitud. Si deseas empezar con una correa corta, te vas a pelear con tu mascota. Las correas cortas son para aquellos que ya están adiestrados o cuando menos, que saben caminar sin jalar.
Saca a pasear a tu mascota por varios rumbos, no el mismo siempre. Y observa.
Fíjate qué es lo que hace cuando pasa un carro, cuando una persona se acerca, cuando escucha a otro perro, cuando ve una botella de plástico, etc., obsérvala.
Ahora, antes de que termine tu paseo, háblale y fíjate qué le llama la atención. Pero no te limites a decir su nombre. Háblale como si le hablaras a cualquier persona que te acompaña en un paseo. Es más, trata de ganarte su atención con la plática.
Para cuando regresen del paseo, ya tendrás una mejor idea de quién es tu mascota, cómo se comporta, qué le llama la atención e incluso, si ya se sabe su nombre.
Si alguna vez has visto a la gente de la calle que tiene a su perro a su lado, a veces hasta dos o tres perros, sueltos y no se van corriendo lejos de la persona. Si les hablas, te ignoran y si alguno te llega a hacer caso, en cuanto le hable el señor o se aleje, sale corriendo a su lado. ¿Cómo lo logran? Hablándoles. Muchas veces, estas mascota son sus únicas compañías y les hablan constantemente, de modo que les dicen lo que quieren, lo que van a hacer y les van enseñando lo que esperan de ellos, todo a través de la palabra hablada. Están comunicándose con ellos realmente.
Bueno, esa fue tu primer salida desde que leíste este blog. Ahora va la segunda salida.
Ve a un lugar agradable, un lugar que tenga espacio para moverse, no la banqueta. Puede ser un parque, un lote baldío, una cancha de fútbol o de básquetbol, o hasta un estacionamiento de una tienda. No importa si hay perros o no, si hay gente o no.
Durante los siguientes 3 a 5 minutos, tu mundo entero es tu perro. No existe nada ni nadie que te distraiga. Toda tu atención va a estar absolutamente centrada en tu mascota.
Mete bien la mano derecha en el asa de la correa y, teniendo a tu mascota junto a ti, recoge lo que te sobre sin enredártela en la mano. La izquierda no toca la correa. Debe ir libre para dar la señal universal de que camine junto a ti, que es darte una palmada en tu muslo izquierdo.
Toma la correa lo suficientemente corta como para que mantengas a tu mascota tan cerca de ti que la puedas acariciar.
Estás parado y con tu mascota a tu lado. Dices en voz normal su nombre y la orden de caminado junto, que puede ser en el idioma que quieras. Mentira que en inglés porque las palabras son más cortas y las entienden mejor. Puede ser en español, inglés, alemán, francés, japonés, catalán, chino, etc. Da lo mismo siempre y cuando uses las mismas palabras todo el tiempo.
Y no necesitas gritar. Tu perro te oye mejor que tú a él. Si necesitas gritar para que te haga caso, algo estás haciendo terriblemente mal. Habla normal, como si le hablaras a cualquier persona que está junto a ti.
Continuamos en la siguiente entrada...
Lo primero que debes hacer es pasear a tu mascota. Sí, algo tan simple como pasear a tu mascota es elemental para empezar.
Llévalo con correa larga y si no tienes un collar de adiestramiento, usa el collar fijo, pero NO un arnés o pechera, porque ésta está diseñada para que jalen sin problemas y lo que no queremos es que jalen, sea grande o pequeño, jalar es incómodo al pasearlo.
Una correa es larga cuando tiene cuando menos un metro y medio de longitud. Si deseas empezar con una correa corta, te vas a pelear con tu mascota. Las correas cortas son para aquellos que ya están adiestrados o cuando menos, que saben caminar sin jalar.
Saca a pasear a tu mascota por varios rumbos, no el mismo siempre. Y observa.
Fíjate qué es lo que hace cuando pasa un carro, cuando una persona se acerca, cuando escucha a otro perro, cuando ve una botella de plástico, etc., obsérvala.
Ahora, antes de que termine tu paseo, háblale y fíjate qué le llama la atención. Pero no te limites a decir su nombre. Háblale como si le hablaras a cualquier persona que te acompaña en un paseo. Es más, trata de ganarte su atención con la plática.
Para cuando regresen del paseo, ya tendrás una mejor idea de quién es tu mascota, cómo se comporta, qué le llama la atención e incluso, si ya se sabe su nombre.
Si alguna vez has visto a la gente de la calle que tiene a su perro a su lado, a veces hasta dos o tres perros, sueltos y no se van corriendo lejos de la persona. Si les hablas, te ignoran y si alguno te llega a hacer caso, en cuanto le hable el señor o se aleje, sale corriendo a su lado. ¿Cómo lo logran? Hablándoles. Muchas veces, estas mascota son sus únicas compañías y les hablan constantemente, de modo que les dicen lo que quieren, lo que van a hacer y les van enseñando lo que esperan de ellos, todo a través de la palabra hablada. Están comunicándose con ellos realmente.
Bueno, esa fue tu primer salida desde que leíste este blog. Ahora va la segunda salida.
Ve a un lugar agradable, un lugar que tenga espacio para moverse, no la banqueta. Puede ser un parque, un lote baldío, una cancha de fútbol o de básquetbol, o hasta un estacionamiento de una tienda. No importa si hay perros o no, si hay gente o no.
Durante los siguientes 3 a 5 minutos, tu mundo entero es tu perro. No existe nada ni nadie que te distraiga. Toda tu atención va a estar absolutamente centrada en tu mascota.
Mete bien la mano derecha en el asa de la correa y, teniendo a tu mascota junto a ti, recoge lo que te sobre sin enredártela en la mano. La izquierda no toca la correa. Debe ir libre para dar la señal universal de que camine junto a ti, que es darte una palmada en tu muslo izquierdo.
Toma la correa lo suficientemente corta como para que mantengas a tu mascota tan cerca de ti que la puedas acariciar.
Estás parado y con tu mascota a tu lado. Dices en voz normal su nombre y la orden de caminado junto, que puede ser en el idioma que quieras. Mentira que en inglés porque las palabras son más cortas y las entienden mejor. Puede ser en español, inglés, alemán, francés, japonés, catalán, chino, etc. Da lo mismo siempre y cuando uses las mismas palabras todo el tiempo.
Y no necesitas gritar. Tu perro te oye mejor que tú a él. Si necesitas gritar para que te haga caso, algo estás haciendo terriblemente mal. Habla normal, como si le hablaras a cualquier persona que está junto a ti.
Continuamos en la siguiente entrada...
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