Mostrando entradas con la etiqueta comportamiento. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta comportamiento. Mostrar todas las entradas

lunes, 3 de abril de 2017

EL OBJETIVO DEL CAMINADO JUNTO

Por supuesto que el objetivo del caminado junto es poder salir a pasear sin que tu perro te pasee a ti, jalándote como si fuera perro de trineo. Pero el objetivo de esta serie de artículos sobre el caminado junto está un poco más allá: Queremos que puedas caminar con tu mascota SIN CORREA y a gusto.
Hace unos momentos, fui por un par de cafés capuccinos y andaba con un Cobrador de Labrador ya adiestrado. Me lo llevé con correa corta y de regreso, con ambas manos ocupadas, le quité la correa y le dí la orden de caminado junto. Caminamos por una calle de mucho tránsito y atravesamos por un semáforo una calle de bastantes carriles. Y el perro caminó perfecto sin tenerlo que agarrar y yo pudiendo llevar los cafés tranquilamente.
Este es el objetivo.
Entonces, aquí van los consejos:
No importa qué técnica hayas usado de las que mencionamos. Practica mucho y en varios lugares distintos, de modo que no se le haga una rutina a tu mascota y sólo te trabaje en ciertas condiciones. Mientras más variadas las circunstancias, mejor será el trabajo.
No le quites la correa larga durante un buen tiempo. El mayor error que hemos visto es que la gente se apresura a quitar la correa y probar si camina junto sin la correa. Por supuesto, que si no hay la suficiente práctica, el perro sale disparado para no volverlo a ver.
Esto es lo que llamamos "probar una orden". No intentes ver si funciona una orden y menos de todas, la de caminado junto.
Si practicas lo suficiente, vas a notar poco a poco que tu mascota camina con mayor soltura junto a ti, no requieres usar tanto la correa, la comida o la pelota. Los cambios de dirección suceden sin error y tu mascota te presta más atención. Cuando has llegado a este punto, podemos empezar a dejar caer la correa primero y que te trabaje igual.
Cuando sueltas la correa, si se te separa tu mascota, no te vas encima de ella para impedir que se te vaya. No. Te vas sobre la correa, a pisarla, de modo que vea que no necesitas tomarla con las manos para que te funcione. La pisas, se jala, se corrige y cuando regresa a ti, la felicitas y sigues como si nada, sin prestar mucha atención a ese "error".
Empieza por soltar así la correa, que camine arrastrándola aunque en ocasiones la va a pisar y se va a dar una corrección solita tu mascota. No importa a menos que sea muy repetitivo eso, en cuyo caso pasas a la siguiente etapa, que es usar una correa corta, una correa de asa o manigueta.
Con una correa corta, la sueltas y dejas que la traiga colgando. Claro que si tu mascota es muy chiquita, usas una correa corta ligera, no que le jale el cuello al piso.
Con la correa corta puedes hacer correcciones rápidas y soltar de nuevo. Más que para manejarla, es para tu tranquilidad, sabiendo que tiene algo de donde puedes agarrarla si es necesario.

lunes, 27 de marzo de 2017

LA PELOTA PARA ENSEÑAR EL CAMINADO JUNTO

Ahora vamos con la pelota como premio. Puede ser un juguete, un muñeco para perro, un Kong o en efecto, una pelota.

Muchos perros son fanáticos de la pelota, pero el problema es que nada más ven la pelota y no paran de brincar, empujar y a veces, hasta salir corriendo aunque no se haya aventado la pelota. Se obsesionan tanto con la pelota, que no hay otra cosa en el mundo más que su pelota.

Normalmente, la pelota se lleva en la mano izquierda, pero si tu mascota es una como la que describí anteriormente, no vas a poder manejarla si llevas la pelota “tan a la vista”. Necesitas esconderla un poco, así que la pasas a tu mano derecha y la vas a mostrar cuando tu perro comience a divagar, a distraerse con cualquier cosa, o incluso, si se aleja de ti.

Una vez que la muestres, NO SE LA DES. Se la vas a mostrar para que se acerque a ti, y si colocas la mano que lleva la pelota junto a tu muslo izquierdo, su cabeza estará ahí, a la altura de una caricia.
Se le da el nombre y la orden de caminado junto, mostrando ligeramente la pelota. Si no le hace mucho caso, entonces se la muestras bien a ver si la quiere agarrar y rápidamente se la quitas. Si no le presta atención, espero que estés sobre una superficie dura y pareja, porque la vas a rebotar en el piso, para llamarle la atención. Si en uno de esos movimientos, tu perro gana el premio, NO se lo intentes quitar pues puede morderte, a menos, claro está, que te conozca tan bien que se lo puedas quitar del hocico.

A diferencia del premio que es comida, en este caso no le vas a dar la pelota a cada rato, sino cuando hayas acabado la sesión, que harás corta, de unos 2 a 3 minutos, no más, porque es probable que llegues al punto en que tu mascota suponga que no se la vas a dar y entonces no le preste ya atención a la pelota.

Lo mejor es estarla mostrando de modo que cuando la vea también vea tu cara y vaya, poco a poco, haciendo contacto visual contigo.

Una vez que ya caminó bien y que todavía tienes su atención, te detienes, sientas a tu mascota y la felicitas efusivamente. Acto seguido, le das la orden de jugar y si tiene orden para ir por la pelota, también se la das, al momento en que avientas la pelota.

La sesión terminó en este momento, bajo tus propios términos y logrando que caminara bien junto a ti. Puedes volver a iniciar otra sesión después de jugar un rato con tu mascota.

Este método se puede emplear para empezar el caminado junto o para pasar al manejo sin correa, pues puedes soltar la correa, dejarla caer y que vaya caminando junto a ti buscando la pelota. Conforme vas avanzando en esta técnica, muestras cada vez menos la pelota, hasta llegar al punto en que solo la sacas cuando es juego.


Una advertencia aquí: Jamás dejes que sea tu mascota quien rompa el trabajo y se ponga a jugar, y jamás saques la pelota sin decirle que ya puede jugar. Ambos eventos pueden hacer que tu mascota sea quien tenga el control y no te va a servir esta técnica para el caminado junto.

jueves, 23 de marzo de 2017

USANDO PREMIOS PARA EL CAMINADO JUNTO

Quizás tu mascota no se ajusta a las características necesarias para usar los métodos anteriores. No te preocupes, no es que sea "mala", "tonta" o "retrasada". Es tan diferente como cualquier alumno lo es en un salón de clases. Sería poco realista esperar que todos aprendan con un solo método y si no, es que "salió malo".

Se pueden usar premios para enseñar el caminado junto. Por premios, nos referimos a algo de comida o un juguete. El tamaño de la comida es un pequeño bocado, no mayor al tamaño de un chícharo y si tu mascota es chiquita o cachorrita, hasta más chica que eso.

Bromeando, le llamamos al tamaño "un mayoral" para perros grandes, y "un johnston" para perros chicos. Es el apellido de los dueños de mascotas que empleaban esos tamaños y la gente, al ver el tamaño, decía que era demasiado chico, pero es lo correcto, porque se trata de que la mascota reciba el premio y siga adelante, sin perder su atención en estar comiendo. Vaya, lo que queremos es que tenga ganas de más. Por supuesto, a los propietarios cuyos nombres inmortalizamos no les hace gracia esta referencia.

En la foto se aprecia "un mayoral" entre los dedos y "un medio mayoral" o "un johnston", a la derecha. No importa lo que se emplee de comida, éstos son los tamaños ideales para trabajar.

¿Qué se puede emplear de comida como premios? Lo que sea, desde premios comerciales, hígado deshidratado (el preferido por los manejadores de perros de exposiciones de belleza), fruta, verdura, salchichas y en general, cualquier alimento que no sea muy duro, que sea sano (las palomitas de maíz contienen el centro, que puede causar problemas) y sobretodo, que le guste a tu mascota. De nada te sirve algo que es muy sabroso para ti, para los demás perros, pero a tu perro no le atraiga en lo más mínimo.

Una observación aquí: No "hambrees" a tu mascota para adiestrarla. Hay adiestradores que dan poco de comer para que los perros estén hambrientos y deseosos del premio, que suele ser su misma croqueta, pero dada durante el adiestramiento. Es una opinión muy personal: No se vale. No se trata de ser miserables y hacer la vida de la mascota igual de miserable. Dále bien de comer y busca algo que le fascine a tu mascota.

Bueno, ya tenemos los premios y los guardamos en una bolsa del pantalón o, como muchos adiestradores gustan, en una bolsa de las llamadas "cangureras". La idea es que se tengas acceso fácilmente a ellos, pero no estén al alcance de la mascota.

Se toma uno o dos premios a la vez y para el caminado junto, con la mano izquierda. La mano derecha lleva la correa. Sí, necesitamos la correa si estamos en una zona amplia o sin cercar, porque muchas mascotas van a preferir correr libremente que quedarse a recibir un premio. Es natural esto y no hay porqué ofenderse con la mascota por esa elección.

Con los premios en la mano izquierda, pon uno entre los dedos índice y pulgar y el resto se oculta en la palma, para deslizarlos después, conforme se vayan usando. Baja la mano y deja que tu mascota huela el premio, pero no se lo des. Ya que tengas su atención, di su nombre seguido de la orden de caminado junto y a la vez la palmada en tu muslo izquierdo, y empieza a caminar con la mano abajo, justo frente a la cara frontal del muslo izquierdo, para que tu mascota ponga la cabeza en el lugar que debe ser, que es junto al muslo, ligeramente hacia arriba, con la mirada en dirección a tu cara. Lo que buscas es que tu mascota haga contacto visual contigo, teniendo la mano que lleva el premio entre ambas miradas.

Si tu mascota se atrasa, ofrece el premio pero no se lo des. Si tu mascota camina bien junto a ti, le vas dando un premio cada cierto número de pasos, número que depende del avance, pues empezamos con un par de pasos, premio, tres o cuatro pasos, premio, cinco o seis pasos, premio, diez pasos, premio, diez pasos y una vuelta, premio, y así.

Si tu mascota se adelanta, no la vayas a buscar; jala un poquito la correa para que no se adelante mucho y ofrece el premio pero no se lo des. Si se jala mucho, haz una media vuelta y ofrece el premio, pero no se lo des. Solo le vas a dar el premio cuando esté junto a ti, aunque sea por una fracción de segundo al principio. Después le irás pidiendo más tiempo junto a ti antes de darle un premio.

Si tu mascota no capta la idea de que junto a ti va el premio, no te desesperes. Deténte, siéntala y dále un premio. Da un paso y detente. Dále un premio. Pero siempre que des el premio, trata de que voltee a verte y por ningún motivo le dejes agarrar el premio del piso. Si se te cae, písalo, muévete, corre, lo que sea, pero que no lo agarre del piso. Si no es de tu mano, no hay premio.

En la siguiente entrada probamos con el otro tipo de premio, el juguete.

martes, 21 de marzo de 2017

EMPEZAMOS EL ADIESTRAMIENTO CON EL CAMINADO JUNTO

Continuamos con el principio del adiestramiento.
Ya estás listo y al primer paso que das, tu perro se desboca por completo, sale corriendo hacia adelante y te arrastra. Tensa de inmediato la correa y no hay manera de que lo puedas tener junto a ti.
Bueno, si éste es tu caso, entonces a ti te funcionará el Método Köehler del adiestramiento. Busca en este blog (a la derecha de este escrito hay un buscador. Anota "Método Köehler" y te dará la entrada con la descripción del sistema). El video lo encuentras en youtube, exactamente en: https://www.youtube.com/watch?v=f32h6LgYPwQ
Ve el video, observa cómo NO se jala la correa. Simplemente se cambia de dirección, es decir, si la mascota sale hacia adelante, te das la vuelta y dejas que sea tu mascota quien llegue al final de la correa, la cual deberás liberar hasta toda su longitud. Cuando voltee después de sentir que se cerró su collar, debe ver tu espalda, para que entonces se dé cuenta de que no fuiste tú quien la jaló, sino ella cuando salió corriendo.
Y cuando esté a tu lado, no escatimes en las caricias. ¡Hazla sentir que disfrutas tenerla a tu lado!

Ahora bien, no todos son así, no todos se pueden adiestrar con este método. Está definitivamente contraindicado en perros cuyo carácter sea tímido o ya haya sido intentado adiestrar.

Para un tímido, lo mejor es bajar a acariciar. Caminas con la correa muy recogida (recuerda jamás enredarte la correa en la mano, so pena de quedarte con un dedo luxado o fracturado) y vas agachado animando con caricias en la mejilla derecha (no en la izquierda, porque entonces va a buscar tu mano hacia su izquierda y tú vas de su lado derecho). Le platicas lo que quieras, lo que hiciste, lo que vas a hacer, lo que leíste, lo que viste en la televisión, lo que te platicaron, lo que sea, lo importante es hacer sentir a tu perro que vas con él y que nadie más importa.
Sincroniza tus movimientos. Te das una palmada en la pierna y dices la orden de caminar. Acaricias a tu mascota y le dices la voz que elijas para felicitar. Deben coincidir las voces con lo que hagas, para que tu mascota haga mentalmente la asociación entre las cosas. Mientras más claro seas en esto, mejor será el vocabulario que tu mascota adquiera.
Al caminar, cuando vas agachado, si tu perro se te atraviesa en el camino, no jales la correa ni lo esquives. Tú caminas en tu dirección y no te desvías. Lo empujas con las piernas y sigues caminando. Lo más fácil es jalar la correa con la mano izquierda y alineas a tu mascota en la dirección que llevas, pero esto no le enseña, solo lo acarreas. Mejor no digas nada, lo empujas y cuando te voltee a ver por el empujón, tú no dices ni haces nada más que seguir caminando; fue un accidente y no hubo mala intención. Tampoco le dices "muévete" o "¿para qué te atraviesas?", nada, chocaron y punto, sigue caminando. Un par de estos "accidentes" y jamás volverá a atravesarse.

Una vez más: No importa qué método emplees, tu atención debe estar 100% en tu mascota, no en lo que suceda alrededor. La atención que recibas de tu mascota es directamente proporcional a la que tú le des. Tú te distraes, tu mascota se distrae.
Si traes audífonos y estás escuchando música, apágalos, porque ya se ha demostrado que si tu mente está distraída o piensas en alguna otra cosa mientras adiestras a tu mascota, el adiestramiento avanzará muy lentamente... si avanza.

¿No te funciona alguno de estos dos métodos? En la siguiente entrada usaremos comida o juguetes.


miércoles, 15 de marzo de 2017

¿CÓMO EMPEZAR EL ADIESTRAMIENTO?

Imagino que a estas alturas, has visto varios programas de televisión donde te dicen cómo puedes enseñarle trucos a tu mascota.
Y de cualquier manera, tu mascota se niega a aprender. ¿Será que no es inteligente? ¿O será que tú no tienes madera de César Millán? Ni uno ni otro. Lo que veas en TV ya fue editado y solo verás lo que al productor le interese mostrar. Entonces, ¿qué hacer?
Lo primero que debes hacer es pasear a tu mascota. Sí, algo tan simple como pasear a tu mascota es elemental para empezar.
Llévalo con correa larga y si no tienes un collar de adiestramiento, usa el collar fijo, pero NO un arnés o pechera, porque ésta está diseñada para que jalen sin problemas y lo que no queremos es que jalen, sea grande o pequeño, jalar es incómodo al pasearlo.
Una correa es larga cuando tiene cuando menos un metro y medio de longitud. Si deseas empezar con una correa corta, te vas a pelear con tu mascota. Las correas cortas son para aquellos que ya están adiestrados o cuando menos, que saben caminar sin jalar.
Saca a pasear a tu mascota por varios rumbos, no el mismo siempre. Y observa.
Fíjate qué es lo que hace cuando pasa un carro, cuando una persona se acerca, cuando escucha a otro perro, cuando ve una botella de plástico, etc., obsérvala.
Ahora, antes de que termine tu paseo, háblale y fíjate qué le llama la atención. Pero no te limites a decir su nombre. Háblale como si le hablaras a cualquier persona que te acompaña en un paseo. Es más, trata de ganarte su atención con la plática.
Para cuando regresen del paseo, ya tendrás una mejor idea de quién es tu mascota, cómo se comporta, qué le llama la atención e incluso, si ya se sabe su nombre.
Si alguna vez has visto a la gente de la calle que tiene a su perro a su lado, a veces hasta dos o tres perros, sueltos y no se van corriendo lejos de la persona. Si les hablas, te ignoran y si alguno te llega a hacer caso, en cuanto le hable el señor o se aleje, sale corriendo a su lado. ¿Cómo lo logran? Hablándoles. Muchas veces, estas mascota son sus únicas compañías y les hablan constantemente, de modo que les dicen lo que quieren, lo que van a hacer y les van enseñando lo que esperan de ellos, todo a través de la palabra hablada. Están comunicándose con ellos realmente.
Bueno, esa fue tu primer salida desde que leíste este blog. Ahora va la segunda salida.
Ve a un lugar agradable, un lugar que tenga espacio para moverse, no la banqueta. Puede ser un parque, un lote baldío, una cancha de fútbol o de básquetbol, o hasta un estacionamiento de una tienda. No importa si hay perros o no, si hay gente o no.
Durante los siguientes 3 a 5 minutos, tu mundo entero es tu perro. No existe nada ni nadie que te distraiga. Toda tu atención va a estar absolutamente centrada en tu mascota.
Mete bien la mano derecha en el asa de la correa y, teniendo a tu mascota junto a ti, recoge lo que te sobre sin enredártela en la mano. La izquierda no toca la correa. Debe ir libre para dar la señal universal de que camine junto a ti, que es darte una palmada en tu muslo izquierdo.
Toma la correa lo suficientemente corta como para que mantengas a tu mascota tan cerca de ti que la puedas acariciar.
Estás parado y con tu mascota a tu lado. Dices en voz normal su nombre y la orden de caminado junto, que puede ser en el idioma que quieras. Mentira que en inglés porque las palabras son más cortas y las entienden mejor. Puede ser en español, inglés, alemán, francés, japonés, catalán, chino, etc. Da lo mismo siempre y cuando uses las mismas palabras todo el tiempo.
Y no necesitas gritar. Tu perro te oye mejor que tú a él. Si necesitas gritar para que te haga caso, algo estás haciendo terriblemente mal. Habla normal, como si le hablaras a cualquier persona que está junto a ti.
Continuamos en la siguiente entrada...

lunes, 13 de marzo de 2017

EL ADIESTRAMIENTO TIENE MUCHAS TÉCNICAS


Hace poco, una persona habló por teléfono para solicitar información sobre el adiestramiento de perros.
Después de platicarle los dos sistemas que manejamos: el de grupo, donde cada quien adiestra a su mascota mientras nosotros les decimos qué hacer y qué no hacer; y el intensivo, cuando nos quedamos con la mascota por 10-12 semanas y nosotros realizamos todo el trabajo hasta llevarlo a una obediencia sin correa, me preguntó algo que, creo, muchas personas desean saber, y que es ¿qué técnica usamos para adiestrarlos?
La respuesta es bastante sencilla: la que necesitemos.
No hay un sistema universal de adiestramiento canino. Existen infinidad de técnicas que se pueden emplear para enseñarle algo a una mascota, si bien muchos adiestradores en EUA y a últimas fechas aquí en México, quieren que todo se resuelva con "refuerzos positivos", es decir, dar galletitas cuando la mascota hace algo e ignorar cuando no lo hace.
No es realista pensar que todo se resuelve con una sola técnica. Hay infinidad de técnicas y nosotros lo que hacemos es empezar con la que nos parezca más adecuada a cada caso, y si no funciona después de algunos días de intentarlo, cambiar a otra, y así hasta lograr el adiestramiento.
Perros de una misma casa e incluso de una misma camada no siempre tienen la misma disposición para el adiestramiento, y el adiestrador profesional debe reconocer las diferencias y cambiar a lo que se requiere.
Lo que se emplea con un perro y funciona muy bien, puede no funcionar con otro. Los adiestradores que van iniciándose en este ambiente van adquiriendo este conocimiento a punta de fracasar en el adiestramiento de un perro. Con el tiempo y la experiencia, aprenden que no todos funcionan con una sola técnica, aunque hay algunos que prefieren no ampliar sus horizontes y desechan a aquellos que "no sirven" (todos los que no aprenden con su técnica única) para desilusión de los propietarios, a los que se les informa que su perro es "retrasado" o "desquiciado" o "traumado" o cualquier término que implique que el problema está en el perro, no en el adiestrador.
También hay quienes tienen una técnica y con ella viajan por todo el país, explicando que su método es el mejor y no hay necesidad de usar o aprender otro. Esto es un algo que hace daño a los asistentes, porque los "ancla" a una técnica y si no funciona, rechazan a los perros en detrimento de la canofilia, porque la gente se resiente de esos malos comentarios y comienza a correr la voz de que el adiestramiento es para los perros pastor alemán, doberman, rottweiler o pastor belga malinés.
El adiestramiento es para todos los perros, sean de raza pura o no, grandes o pequeños, machos o hembras. Y los conocimientos para adiestrarlos están disponibles para todos, novatos o expertos, porque siempre habrá un buen libro de dónde aprender, un video qué analizar, un blog qué leer.

lunes, 28 de diciembre de 2015

¿PARA QUÉ ADIESTRAR A UNA MASCOTA?




1.       Para acercarse a ella. Una mascota adiestrada permite convivir con ella sin riesgo de que algo resulte roto, o que alguien salga lastimado.
2.       Para conocerla mejor. A través del proceso del adiestramiento, tener que estar practicando constantemente lo que se le enseña, se le llega a identificar las reacciones típicas de la mascota. Si crees que todas las mascotas reaccionan igual al mismo estímulo, ¿adivina qué? Son individuos con diferentes temperamentos.
3.       Para mejorarla. A través de la enseñanza de diversas órdenes, la conducta se vuelve más predecible y sobretodo, se vuelve útil para el dueño.
4.       Para aprovecharla. ¿Alguna vez has visto a alguien pasearse con su mascota adiestrada? Solo se le acercan personas amistosas, que gustan de las mascotas. Los agresivos o los que buscan algo de ti, ni se les ocurre molestarte, gracias a la presencia de tu mascota, chica o grande.

5.       Para convivir mejor con los demás. Poder controlar la conducta de tu mascota te permite salir a socializar con los vecinos y con quien sea. Nada mejor que una mascota educada que no anda haciendo destrozos ni molestando a los demás, especialmente a aquellos que no gustan de las mascota (y que hay en todos lados, lamentablemente).
6.       Para mejorar la salud, tanto la propia como la de tu mascota. En lugar de estresarse por lo que pudiera hacer tu mascota, ahora la sacas a pasear, a disfrutar del exterior. Y ni qué decir sobre lo que significa para la salud poder acariciar a la mascota con toda tranquilidad.
7.       Para mostrarle al resto del mundo lo que debe hacerse cuando se tiene una mascota. Cuando alguien presenta una mascota verdaderamente adiestrada (no que se le enseña un truco o dos) siempre quedan con la semilla de la idea de también adiestrar a la propia.

8.       Para facilitarle el trabajo a su Médico Veterinario de cabecera. Siempre es mucho más sencillo atender a una mascota educada que a una de esas mascotas que se parecen a los niños salvajes en un McDonald’s.

martes, 24 de noviembre de 2015

LAS MASCOTAS HIPERACTIVAS.






Como en el ser humano, también en las mascotas existen los individuos hiperactivos, que no son malos, no son agresivos, no son tarados, sino que tienen demasiada energía, que si no se canaliza hacia algo positivo, se traduce en una mascota destructiva y demasiado ansiosa para ser disfrutada como tal, como mascota.
¿Cómo sabes que tienes una mascota hiperactiva?
Una mascota así no para de moverse. Mientras los hermanos de la camada ya se durmieron, la mascota hiperactiva sigue caminando y jugando, incluso pasando por encima de los que están dormidos. Una mascota así puede ser un excelente candidato para trabajo serio, es decir, para adiestrarse en trabajo de policía, de rastreo, de rescate, etc.


¿Qué puedes hacer si tienes una mascota así?




Canalizar su energía es la recomendación general, pero ¿eso qué significa? Significa salir a ejercitarlo constantemente, no un paseo diario sencillo de veinte minutos, sino una salida de cuarenta a sesenta minutos corriendo, en bicicleta o aventando la pelota para que la traiga. Es salir varias veces en el día, no una nada más. Es dejarle un hueso enorme de carnaza o de res (crudo de preferencia) para que se entretenga cuando no estés. Es adiestrarlo desde temprana edad y de ser posible, traerlo trabajando todo el día. Eso es canalizar su energía.
Si ya identificaste a tu mascota como hiperactiva y no puedes sacarla a pasear o no tienes el tiempo libre suficiente para atenderla como debe ser, tienes dos opciones: conseguir un vecino o pariente que haga el trabajo por ti, o conseguirle un nuevo dueño a esa mascota en particular.
El enviar a la mascota a una institución de adiestramiento no es una solución definitiva sino apenas el primer paso para poder tener una mascota así. El adiestramiento no le pone un botón de encendido/apagado a tu mascota. Es una herramienta para poder comunicarte con ella y poder traerla contigo todo el tiempo.
Si ya adiestraste a tu mascota, ¡felicidades! Ahora pónte a trabajar. Salgan a usar esas habilidades en situaciones no rutinarias: Sácala constantemente a lugares diferentes, no al mismo lugar siempre. Usa las órdenes en situaciones diferentes, particularmente aquellas en las que creas que no va a ser tan sencillo que haga caso.
¿Esperas que tu mascota se calme con la edad, como tus amigos te han dicho? Pues espera sentado en las ruinas de tu jardín, patio o casa, donde sea que la tengas, porque no es cierto que la edad calme a este tipo de individuos, cuya energía parece acumularse día con día. Hay algunos perros (raros los gatos, pero no imposible) que solo se calman el día que se les aplica anestesia. Pasan los años y siguen igual de inquietos, pero ahora con la ventaja de la experiencia y el conocimiento de qué es lo que te molesta más y de qué manera es más probable salirse con la suya. Recuerda que tu mascota está observando todo el tiempo y está aprendiendo de tu lenguaje corporal. Pronto te conocerá tan bien que anticipará tus reacciones.
Así que ya tienes una mascota hiperactiva.

Ahora ya sabes qué debes hacer.

martes, 25 de agosto de 2015

MI MASCOTA ES OTRA CUANDO ALGUIEN ME VISITA.




¿Cuántas veces le ha ocurrido que su mascota, sea perro o gato, se comporta muy bien en familia, pero cuando llega alguna visita, se vuelve incontrolable o agresivo o solo una molestia continua?

El ejemplo más típico es cuando llegan niños a una casa y el perro, aunque está acostumbrado a convivir con niños, se vuelve muy inquieto, anda a la par de todos los niños e incluso los sobrepasa hasta el cansancio.

Hay ocasiones en que el cambio de comportamiento se vuelve una verdadera molestia e impide una convivencia armoniosa, ya sea por la agresividad o sin ser agresivo, por la intensidad del mal comportamiento.

¿Qué hacer?

En EUA, lo anterior es un típico ejemplo de cuándo usar el “tiempo fuera”, que es cuando se mete a la mascota a su jaula. Se le dice “tiempo fuera” o “basta” o lo que sea y se mete ahí hasta que se haya ido la visita. Si la mascota se comporta agresiva o si se muestra muy reacia a permanecer tranquila en su jaula, entonces el tiempo fuera incluye ponerle lejos de la vista de todos, de modo que esté aislada y sin estímulos externos de movimiento enfrente de la jaula.

Al hacer esto de manera repetida y constante, es decir, siempre lo mete a la jaula cuando alguien vaya a la casa, su mascota aprenderá que “tiempo fuera” entra en vigor en cuanto alguien se presenta y se irá a meter a su jaula dócilmente.

Si su mascota obedece alguna orden (que conste que también los gatos pueden ser adiestrados) entonces use las órdenes y trabaje enfrente de las personas distractoras. Por supuesto que le va a costar trabajo y no va a obedecer a la primera, pero persista y en unas cuantas sesiones, lo logrará. Su mascota empezará a asociar la presencia de aquellas personas con hora de trabajar.

Si su mascota no tiene educación alguna (que ya no tiene excusas con el sistema de adiestramiento en grupo, donde usted lo adiestra y nosotros le decimos cómo) o de plano no obedece a pesar de tener algo de adiestramiento, entonces haga lo siguiente: Cánsela. Si sabe que le van a visitar niños o personas que aceleran a su mascota, sáquela a pasear con energía, a que se canse, no a que visite los jardines vecinos, sino a una caminata o corrida vigorosa y agote a su mascota. Nada como tenerla completamente agotada para que no le quede energía para molestar a los demás.

En el caso de los gatos, le puede embarrar mucha crema de cacahuate en los bigotes y en general en toda la cara, para que se entretenga limpiándose mientras están las visitas.
¿No puede sacar a pasear a su mascota y no tiene obediencia que pueda usar cuando llegan las visitas? Entonces dele a las visitas herramientas para que jueguen con su mascota. Hay infinidad de juguetes, pelotas, luces para que las sigan y un sinfín de artículos de modo que transforme la manera en que las visitas y su mascota interactúan.




Pero, ¿y si a la persona que viene no le gusta la mascota o le tiene miedo? Entonces use el método americano del tiempo fuera y evite forzar la interacción entre ambas partes. A la fuerza, ni los zapatos entran.

jueves, 18 de junio de 2015

EXCELENTE LENGUAJE CORPORAL DE SUMISIÓN






En este video se muestra a Frida, una hembra de Pastor Ganadero Australiano de casi seis años de edad esperando echada a la hija de año y medio de su dueña. Al quitar el obstáculo que limita a Frida, ésta no se abalanza a pasar. Por el contrario, se acerca lentamente y no la empuja. Se acerca con la cabeza agachada, lentamente pero sin desconfianza y siempre mantiene la cabeza por debajo de la cabeza de la niña. Cuando la niña la quiere tocar, se acuesta y se pone patas arriba, en la mayor muestra de sumisión que un perro puede mostrar. Incluso cuando la niña se agacha, Frida se acerca de abajo hacia arriba y no hace contacto con la niña, sino que espera a que ella inicie el contacto.
Frida respeta en todo momento el espacio de la niña, no la empuja, no la presiona y tampoco la abraza o lengüetea en lo que la gente cree que es una muestra de cariño, cuando no lo es.




Este es el tipo de lenguaje corporal que todos los perros deberían mostrar ante un niño de la familia, dando una confianza total de que jamás agredirá o lastimará intencional o accidentalmente a la niña.