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lunes, 27 de marzo de 2017

LA PELOTA PARA ENSEÑAR EL CAMINADO JUNTO

Ahora vamos con la pelota como premio. Puede ser un juguete, un muñeco para perro, un Kong o en efecto, una pelota.

Muchos perros son fanáticos de la pelota, pero el problema es que nada más ven la pelota y no paran de brincar, empujar y a veces, hasta salir corriendo aunque no se haya aventado la pelota. Se obsesionan tanto con la pelota, que no hay otra cosa en el mundo más que su pelota.

Normalmente, la pelota se lleva en la mano izquierda, pero si tu mascota es una como la que describí anteriormente, no vas a poder manejarla si llevas la pelota “tan a la vista”. Necesitas esconderla un poco, así que la pasas a tu mano derecha y la vas a mostrar cuando tu perro comience a divagar, a distraerse con cualquier cosa, o incluso, si se aleja de ti.

Una vez que la muestres, NO SE LA DES. Se la vas a mostrar para que se acerque a ti, y si colocas la mano que lleva la pelota junto a tu muslo izquierdo, su cabeza estará ahí, a la altura de una caricia.
Se le da el nombre y la orden de caminado junto, mostrando ligeramente la pelota. Si no le hace mucho caso, entonces se la muestras bien a ver si la quiere agarrar y rápidamente se la quitas. Si no le presta atención, espero que estés sobre una superficie dura y pareja, porque la vas a rebotar en el piso, para llamarle la atención. Si en uno de esos movimientos, tu perro gana el premio, NO se lo intentes quitar pues puede morderte, a menos, claro está, que te conozca tan bien que se lo puedas quitar del hocico.

A diferencia del premio que es comida, en este caso no le vas a dar la pelota a cada rato, sino cuando hayas acabado la sesión, que harás corta, de unos 2 a 3 minutos, no más, porque es probable que llegues al punto en que tu mascota suponga que no se la vas a dar y entonces no le preste ya atención a la pelota.

Lo mejor es estarla mostrando de modo que cuando la vea también vea tu cara y vaya, poco a poco, haciendo contacto visual contigo.

Una vez que ya caminó bien y que todavía tienes su atención, te detienes, sientas a tu mascota y la felicitas efusivamente. Acto seguido, le das la orden de jugar y si tiene orden para ir por la pelota, también se la das, al momento en que avientas la pelota.

La sesión terminó en este momento, bajo tus propios términos y logrando que caminara bien junto a ti. Puedes volver a iniciar otra sesión después de jugar un rato con tu mascota.

Este método se puede emplear para empezar el caminado junto o para pasar al manejo sin correa, pues puedes soltar la correa, dejarla caer y que vaya caminando junto a ti buscando la pelota. Conforme vas avanzando en esta técnica, muestras cada vez menos la pelota, hasta llegar al punto en que solo la sacas cuando es juego.


Una advertencia aquí: Jamás dejes que sea tu mascota quien rompa el trabajo y se ponga a jugar, y jamás saques la pelota sin decirle que ya puede jugar. Ambos eventos pueden hacer que tu mascota sea quien tenga el control y no te va a servir esta técnica para el caminado junto.

jueves, 23 de marzo de 2017

USANDO PREMIOS PARA EL CAMINADO JUNTO

Quizás tu mascota no se ajusta a las características necesarias para usar los métodos anteriores. No te preocupes, no es que sea "mala", "tonta" o "retrasada". Es tan diferente como cualquier alumno lo es en un salón de clases. Sería poco realista esperar que todos aprendan con un solo método y si no, es que "salió malo".

Se pueden usar premios para enseñar el caminado junto. Por premios, nos referimos a algo de comida o un juguete. El tamaño de la comida es un pequeño bocado, no mayor al tamaño de un chícharo y si tu mascota es chiquita o cachorrita, hasta más chica que eso.

Bromeando, le llamamos al tamaño "un mayoral" para perros grandes, y "un johnston" para perros chicos. Es el apellido de los dueños de mascotas que empleaban esos tamaños y la gente, al ver el tamaño, decía que era demasiado chico, pero es lo correcto, porque se trata de que la mascota reciba el premio y siga adelante, sin perder su atención en estar comiendo. Vaya, lo que queremos es que tenga ganas de más. Por supuesto, a los propietarios cuyos nombres inmortalizamos no les hace gracia esta referencia.

En la foto se aprecia "un mayoral" entre los dedos y "un medio mayoral" o "un johnston", a la derecha. No importa lo que se emplee de comida, éstos son los tamaños ideales para trabajar.

¿Qué se puede emplear de comida como premios? Lo que sea, desde premios comerciales, hígado deshidratado (el preferido por los manejadores de perros de exposiciones de belleza), fruta, verdura, salchichas y en general, cualquier alimento que no sea muy duro, que sea sano (las palomitas de maíz contienen el centro, que puede causar problemas) y sobretodo, que le guste a tu mascota. De nada te sirve algo que es muy sabroso para ti, para los demás perros, pero a tu perro no le atraiga en lo más mínimo.

Una observación aquí: No "hambrees" a tu mascota para adiestrarla. Hay adiestradores que dan poco de comer para que los perros estén hambrientos y deseosos del premio, que suele ser su misma croqueta, pero dada durante el adiestramiento. Es una opinión muy personal: No se vale. No se trata de ser miserables y hacer la vida de la mascota igual de miserable. Dále bien de comer y busca algo que le fascine a tu mascota.

Bueno, ya tenemos los premios y los guardamos en una bolsa del pantalón o, como muchos adiestradores gustan, en una bolsa de las llamadas "cangureras". La idea es que se tengas acceso fácilmente a ellos, pero no estén al alcance de la mascota.

Se toma uno o dos premios a la vez y para el caminado junto, con la mano izquierda. La mano derecha lleva la correa. Sí, necesitamos la correa si estamos en una zona amplia o sin cercar, porque muchas mascotas van a preferir correr libremente que quedarse a recibir un premio. Es natural esto y no hay porqué ofenderse con la mascota por esa elección.

Con los premios en la mano izquierda, pon uno entre los dedos índice y pulgar y el resto se oculta en la palma, para deslizarlos después, conforme se vayan usando. Baja la mano y deja que tu mascota huela el premio, pero no se lo des. Ya que tengas su atención, di su nombre seguido de la orden de caminado junto y a la vez la palmada en tu muslo izquierdo, y empieza a caminar con la mano abajo, justo frente a la cara frontal del muslo izquierdo, para que tu mascota ponga la cabeza en el lugar que debe ser, que es junto al muslo, ligeramente hacia arriba, con la mirada en dirección a tu cara. Lo que buscas es que tu mascota haga contacto visual contigo, teniendo la mano que lleva el premio entre ambas miradas.

Si tu mascota se atrasa, ofrece el premio pero no se lo des. Si tu mascota camina bien junto a ti, le vas dando un premio cada cierto número de pasos, número que depende del avance, pues empezamos con un par de pasos, premio, tres o cuatro pasos, premio, cinco o seis pasos, premio, diez pasos, premio, diez pasos y una vuelta, premio, y así.

Si tu mascota se adelanta, no la vayas a buscar; jala un poquito la correa para que no se adelante mucho y ofrece el premio pero no se lo des. Si se jala mucho, haz una media vuelta y ofrece el premio, pero no se lo des. Solo le vas a dar el premio cuando esté junto a ti, aunque sea por una fracción de segundo al principio. Después le irás pidiendo más tiempo junto a ti antes de darle un premio.

Si tu mascota no capta la idea de que junto a ti va el premio, no te desesperes. Deténte, siéntala y dále un premio. Da un paso y detente. Dále un premio. Pero siempre que des el premio, trata de que voltee a verte y por ningún motivo le dejes agarrar el premio del piso. Si se te cae, písalo, muévete, corre, lo que sea, pero que no lo agarre del piso. Si no es de tu mano, no hay premio.

En la siguiente entrada probamos con el otro tipo de premio, el juguete.

martes, 21 de marzo de 2017

EMPEZAMOS EL ADIESTRAMIENTO CON EL CAMINADO JUNTO

Continuamos con el principio del adiestramiento.
Ya estás listo y al primer paso que das, tu perro se desboca por completo, sale corriendo hacia adelante y te arrastra. Tensa de inmediato la correa y no hay manera de que lo puedas tener junto a ti.
Bueno, si éste es tu caso, entonces a ti te funcionará el Método Köehler del adiestramiento. Busca en este blog (a la derecha de este escrito hay un buscador. Anota "Método Köehler" y te dará la entrada con la descripción del sistema). El video lo encuentras en youtube, exactamente en: https://www.youtube.com/watch?v=f32h6LgYPwQ
Ve el video, observa cómo NO se jala la correa. Simplemente se cambia de dirección, es decir, si la mascota sale hacia adelante, te das la vuelta y dejas que sea tu mascota quien llegue al final de la correa, la cual deberás liberar hasta toda su longitud. Cuando voltee después de sentir que se cerró su collar, debe ver tu espalda, para que entonces se dé cuenta de que no fuiste tú quien la jaló, sino ella cuando salió corriendo.
Y cuando esté a tu lado, no escatimes en las caricias. ¡Hazla sentir que disfrutas tenerla a tu lado!

Ahora bien, no todos son así, no todos se pueden adiestrar con este método. Está definitivamente contraindicado en perros cuyo carácter sea tímido o ya haya sido intentado adiestrar.

Para un tímido, lo mejor es bajar a acariciar. Caminas con la correa muy recogida (recuerda jamás enredarte la correa en la mano, so pena de quedarte con un dedo luxado o fracturado) y vas agachado animando con caricias en la mejilla derecha (no en la izquierda, porque entonces va a buscar tu mano hacia su izquierda y tú vas de su lado derecho). Le platicas lo que quieras, lo que hiciste, lo que vas a hacer, lo que leíste, lo que viste en la televisión, lo que te platicaron, lo que sea, lo importante es hacer sentir a tu perro que vas con él y que nadie más importa.
Sincroniza tus movimientos. Te das una palmada en la pierna y dices la orden de caminar. Acaricias a tu mascota y le dices la voz que elijas para felicitar. Deben coincidir las voces con lo que hagas, para que tu mascota haga mentalmente la asociación entre las cosas. Mientras más claro seas en esto, mejor será el vocabulario que tu mascota adquiera.
Al caminar, cuando vas agachado, si tu perro se te atraviesa en el camino, no jales la correa ni lo esquives. Tú caminas en tu dirección y no te desvías. Lo empujas con las piernas y sigues caminando. Lo más fácil es jalar la correa con la mano izquierda y alineas a tu mascota en la dirección que llevas, pero esto no le enseña, solo lo acarreas. Mejor no digas nada, lo empujas y cuando te voltee a ver por el empujón, tú no dices ni haces nada más que seguir caminando; fue un accidente y no hubo mala intención. Tampoco le dices "muévete" o "¿para qué te atraviesas?", nada, chocaron y punto, sigue caminando. Un par de estos "accidentes" y jamás volverá a atravesarse.

Una vez más: No importa qué método emplees, tu atención debe estar 100% en tu mascota, no en lo que suceda alrededor. La atención que recibas de tu mascota es directamente proporcional a la que tú le des. Tú te distraes, tu mascota se distrae.
Si traes audífonos y estás escuchando música, apágalos, porque ya se ha demostrado que si tu mente está distraída o piensas en alguna otra cosa mientras adiestras a tu mascota, el adiestramiento avanzará muy lentamente... si avanza.

¿No te funciona alguno de estos dos métodos? En la siguiente entrada usaremos comida o juguetes.


martes, 25 de agosto de 2015

MI MASCOTA ES OTRA CUANDO ALGUIEN ME VISITA.




¿Cuántas veces le ha ocurrido que su mascota, sea perro o gato, se comporta muy bien en familia, pero cuando llega alguna visita, se vuelve incontrolable o agresivo o solo una molestia continua?

El ejemplo más típico es cuando llegan niños a una casa y el perro, aunque está acostumbrado a convivir con niños, se vuelve muy inquieto, anda a la par de todos los niños e incluso los sobrepasa hasta el cansancio.

Hay ocasiones en que el cambio de comportamiento se vuelve una verdadera molestia e impide una convivencia armoniosa, ya sea por la agresividad o sin ser agresivo, por la intensidad del mal comportamiento.

¿Qué hacer?

En EUA, lo anterior es un típico ejemplo de cuándo usar el “tiempo fuera”, que es cuando se mete a la mascota a su jaula. Se le dice “tiempo fuera” o “basta” o lo que sea y se mete ahí hasta que se haya ido la visita. Si la mascota se comporta agresiva o si se muestra muy reacia a permanecer tranquila en su jaula, entonces el tiempo fuera incluye ponerle lejos de la vista de todos, de modo que esté aislada y sin estímulos externos de movimiento enfrente de la jaula.

Al hacer esto de manera repetida y constante, es decir, siempre lo mete a la jaula cuando alguien vaya a la casa, su mascota aprenderá que “tiempo fuera” entra en vigor en cuanto alguien se presenta y se irá a meter a su jaula dócilmente.

Si su mascota obedece alguna orden (que conste que también los gatos pueden ser adiestrados) entonces use las órdenes y trabaje enfrente de las personas distractoras. Por supuesto que le va a costar trabajo y no va a obedecer a la primera, pero persista y en unas cuantas sesiones, lo logrará. Su mascota empezará a asociar la presencia de aquellas personas con hora de trabajar.

Si su mascota no tiene educación alguna (que ya no tiene excusas con el sistema de adiestramiento en grupo, donde usted lo adiestra y nosotros le decimos cómo) o de plano no obedece a pesar de tener algo de adiestramiento, entonces haga lo siguiente: Cánsela. Si sabe que le van a visitar niños o personas que aceleran a su mascota, sáquela a pasear con energía, a que se canse, no a que visite los jardines vecinos, sino a una caminata o corrida vigorosa y agote a su mascota. Nada como tenerla completamente agotada para que no le quede energía para molestar a los demás.

En el caso de los gatos, le puede embarrar mucha crema de cacahuate en los bigotes y en general en toda la cara, para que se entretenga limpiándose mientras están las visitas.
¿No puede sacar a pasear a su mascota y no tiene obediencia que pueda usar cuando llegan las visitas? Entonces dele a las visitas herramientas para que jueguen con su mascota. Hay infinidad de juguetes, pelotas, luces para que las sigan y un sinfín de artículos de modo que transforme la manera en que las visitas y su mascota interactúan.




Pero, ¿y si a la persona que viene no le gusta la mascota o le tiene miedo? Entonces use el método americano del tiempo fuera y evite forzar la interacción entre ambas partes. A la fuerza, ni los zapatos entran.

martes, 14 de abril de 2015

LA TEORÍA DEL LÍDER DE LA MANADA.




En EUA y también en Inglaterra, hay todo un movimiento de Médicos Veterinarios y adiestradores de perros que están en contra de lo que César Millán está haciendo. En las revistas científicas hay infinidad de artículos que dicen que si oye a un adiestrador hablar de “liderazgo”, de “dominar”, de “macho alfa” o de “comportamiento alfa”, no solo huya, corra.
También, aunque en menor escala, hablan de evitar a un adiestrador que se base en el castigo y en aquellos que usan collares de castigo o electrónicos.
O sea, todo lo que César Millán diga o haga.
¿Por qué?
Porque ante los ojos de los clientes, ellos quedarían como verdaderos tontos. Quisiera ver a uno de estos “expertos”, tratar a uno de los casos-desastre que Millán toma y convencerlo de no comérselo a cambio de galletitas y premios, o hablándole bonito, sin recurrir a la fuerza o a la autoridad.
Es muy fácil desechar lo que los demás hacen. Lo difícil es hacer lo que los demás hacen.
Muchos de los casos que se ven en la televisión tienen años de ser como son y es poco probable que vayan a salir de otro modo que no sea mediante técnicas radicales. Es eso o la eutanasia. Por algo la causa principal por la que la gente en los EUA se deshace de sus mascotas es por problemas de comportamiento.
Dicho lo anterior, definitivamente ya se vio que no hay un macho alfa. De hecho, se ha visto en manadas de gorilas que el supuesto líder de la manada decide llevar a su grupo a un lugar y voltea siempre hacia un grupo de hembras aparentemente de escala social media en busca de su aprobación. Cuando aquellas dicen que está bien, el líder continúa su rol de jefe.
Lo que sí hay son escalas sociales y en una familia donde los humanos son bastante maleables, bastante chantajeables, los perros y los gatos suelen ser los que mandan. No comen si no se les da en el hocico, no quieren sus croquetas sino comida casera, pasean a sus dueños por donde quieren, los despiertan a la hora que les plazca, y les exigen que los saquen cuando se les da la gana.
¿Suena familiar algo de lo anterior?
No se preocupe, no es el único que es manejado por su mascota.
Las mascotas, como el ser humano, desean atención. Si la atención la obtienen haciendo algo destructor, ¡está bien! Si la atención la obtienen chillando y ladrando, ¡está bien! Lo que sea para obtener la atención.
Pasemos a un ejemplo tangible: Su mascota se echa a sus pies mientras ve la televisión y usted está feliz por ello. Siempre soñó con estar sentado en un sillón, viendo la televisión y teniendo a su mascota acompañándole todo el tiempo sin que se le ponga encima. Termina de ver la televisión y usted se levanta, ignorando a su mascota.
En la siguiente ocasión, su mascota se pone frente a usted, le impide ver la televisión, se levanta una y otra vez, le chilla, y no le deja ver su programa. Sabe que si lo echa al jardín o patio, no va a dejar de chillar, así que decide darle un hueso o un juguete para que se calme. Y funciona. Mientras está mordiendo su hueso, se echa a sus pies y está sin molestarle.
¿Qué es lo que realmente ocurrió?
Que le enseñó que si se porta tranquilo y sin interactuar con usted, usted lo ignorará. Si lo molesta y le chilla o ladra, usted le dará un premio. Un par de pruebas más y su mascota se dará cuenta de que puede manejarlo a usted y si no le pone un remedio, será una persona más que es chantajeada por su mascota toda la vida.
Una vez que su mascota ya aprendió lo que necesita para obtener lo que desea, usted pasará a ser parte de la escala social inferior y si el carácter de su mascota es agresivo, será cuestión de un poco de tiempo para que haya un “accidente”, como se le suele llamar a la ocasión en que una mascota agrede a una persona.

No llegue a eso, no se trata de llenarse de energía positiva (un rasgo de Millán que su equipo seguramente inventó para hacerlo más vendible a la audiencia) ni de convertirse en el líder de la manada o el alfa. Sólo es una cuestión de comportarse como el propietario de una mascota. Propietario, no hermano ni cuidador ni empleado.

martes, 10 de marzo de 2015

Frida Pous practicando el quieto









En este video veremos desde el  punto de vista de Frida el ejercicio de zig zag. Frida está practicando el quieto y no debe moverse aunque otros perros pasen cerca de ella




                        

miércoles, 4 de marzo de 2015

Ejercicio en grupo, tú adiestras a tu perro







Te mostramos un ejercicio en grupo en donde se mezclan diferentes niveles de obediencia y en el que se emplean varias habilidades como el caminado junto con cambios de dirección, el quieto, el sentado, y a la vez se  sociabilizan.






jueves, 12 de febrero de 2015

¿Que hago si mi perro de atrasa al caminar?












Si tu perro se atrasa al caminar, tienes que animarlo ya sea con (ayuda) caricias, con premios o con un juguete que le guste mucho, a la vez que le das la orden de caminar junto y la felicitación cuando te alcanza y le das el premio. Eso sí, tiene que ser un premio o lo que uses SOLAMENTE para esos momentos en los que se atrasa y puedas mantener su atención en la "ayuda"; de otro modo, te "mandará a volar" con lo que le enseñes (total, después lo obtendrá).
Después que hayas trabajado una sesión con ayuda, poco a poco la vas a ir desvaneciendo para lograr que camine junto a ti sin "ayuda".
Con este método no puedes regañar, pues obtendrás que tu perro se atrase aún más.

martes, 6 de enero de 2015

Trabajando con premios






Esta perrita trabaja mejor con premios que con caricias. No todas las mascotas reaccionan igual, pero ésta, Camila, responde muy bien y después, poco a poco vamos a quitar los premios; sólo los daremos de vez en cuando.
Véla aquí en este video:

Apreciaremos tus comentarios.

viernes, 9 de mayo de 2014

lunes, 28 de abril de 2014

miércoles, 2 de octubre de 2013

Elige bien las órdenes

Nosotros le damos significado a las palabras. Cuando le hablamos a nuestro perro para que se siente, le decimos sentado, siéntate, sentadito, etc… No importa cómo le digas o si le quieres decir “silla” o  “sillón” para que se siente; lo importante es que utilices SIEMPRE la misma palabra, pues para nosotros tienen el mismo significado pero para ellos no.

Que alguien le dice de mil formas y el perro entiende, sí, y ya con el tiempo puedes ampliar el vocabulario de órdenes de tu perro, pero si lo piensas bien, mejor le metes más órdenes con nuevas palabras, a que tenga una sola orden con varias palabras.

jueves, 25 de abril de 2013

domingo, 14 de abril de 2013

El adiestramiento desde el punto de vista del perro.



Este es el ejercicio del túnel visto desde la perspectiva del perro. Fíjate cómo voltea a ver a todos los perros y  está más atento que algunos dueños.

sábado, 23 de febrero de 2013

Lilo, una alumna sobresaliente










Lilo es ex alumna  del grupo de adiestramiento, en donde los dueños adiestran a su propio perro (nosotros les decimos qué hacer y qué no hacer).  Lilo resultó ser una alumna sobresaliente; por su inteligencia es posible llevarla a niveles de obediencia más altos que el promedio, y enseñarle a reconocer diferentes juguetes y diferenciarlos por su nombre. Este es el tipo de perro ideal para adiestrar para ayuda a minusválidos.



jueves, 22 de noviembre de 2012

LOS PERROS TIENEN DERECHO A DECIR “NO”

De acuerdo a John Ciribassi, Médico Veterinario con doctorado en comportamiento animal, que pertenece a Chicagoland Veterinary Behaviour Consultants, de Carol Stream, Illinois, EUA, a los perros se les debe permitir decir “No” en cualquier situación.
Según este experto, si no tienen ese derecho a decir “No”, entonces puede haber una situación de peligro para todos, porque el perro responda de manera agresiva al no habérsele respetado su opinión.
Dice que lo más común es que cuando coman, los dueños CREAN que deben acostumbrar a sus perros a que puedan meter la mano en su comida, quitarles el plato o simplemente, separarlos de lo que comen. Así como uno cuando está en un restaurant, si alguien se acerca a molestar, tiene derecho a decir “No” y que se retire aquel que molesta.
Termina diciendo que si el perro rechaza nuestra propuesta, si no acepta nuestra invitación a hacer algo, se le debe respetar su decisión.

¿Y saben una cosa? Estoy de acuerdo con este especialista.

Sí. Si yo le propongo algo a un perro, si lo invito a hacer algo y me dice que no, lo voy a dejar en paz.



Un momento.

Nada más hay un inconveniente.

Yo no le propongo a un perro, ni tampoco lo invito a hacer algo. Yo se lo ordeno.

Por supuesto que considero al perro como un miembro más de una familia, con la salvedad de que no le propongo ni lo invito. Le ordeno y espero obediencia. Tiene derecho a ser alimentado, protegido, amado y cuidado, pero sigue teniendo la obligación de obedecer.
Considerar que el perro tiene derecho a decir que “No” a algo que uno le pide que haga, es la pieza clave para que el día de mañana el perro crea que está al mismo nivel social que uno. Y no es así. Uno es el dueño, y como tal, está por arriba socialmente del perro. Dentro de esa pequeña sociedad a la que pertenece el perro y el dueño, llamada familia, hay un líder y subordinados. El perro NO puede ser el líder.
No acostumbrar al perro a quitarle la comida, a poderle abrir el hocico y quitarle lo que sea tiene graves consecuencias: Cuando hay que darle medicinas y ya sabe el truco de la comida que esconde el medicamento, no queda más que abrirle el hocico y meterle lo que lo va a curar; Cuando va por la calle y recoge algo del piso que le puede hacer daño, se le debe abrir el hocico y quitarle lo que no es su comida; Cuando un niño se acerca accidentalmente a su plato de comida y el perro está comiendo en ese momento; son unos cuantos ejemplos de situaciones en las que es necesario que el perro sea sumiso y permita que uno le haga lo que sea. Imagine si siguió el consejo de “permitirle decir que no”.


Especialistas de este orden, con acceso a los medios masivos de comunicación, son los individuos que más daño hacen a la canofilia, al aconsejar verdaderas barbaridades, que no hacen sino construir un futuro donde los perros no solo tendrán derecho a decir “No” a todo, sino hasta tendrán derecho a proponer y ser aceptadas sus propuestas.