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martes, 25 de agosto de 2015

MI MASCOTA ES OTRA CUANDO ALGUIEN ME VISITA.




¿Cuántas veces le ha ocurrido que su mascota, sea perro o gato, se comporta muy bien en familia, pero cuando llega alguna visita, se vuelve incontrolable o agresivo o solo una molestia continua?

El ejemplo más típico es cuando llegan niños a una casa y el perro, aunque está acostumbrado a convivir con niños, se vuelve muy inquieto, anda a la par de todos los niños e incluso los sobrepasa hasta el cansancio.

Hay ocasiones en que el cambio de comportamiento se vuelve una verdadera molestia e impide una convivencia armoniosa, ya sea por la agresividad o sin ser agresivo, por la intensidad del mal comportamiento.

¿Qué hacer?

En EUA, lo anterior es un típico ejemplo de cuándo usar el “tiempo fuera”, que es cuando se mete a la mascota a su jaula. Se le dice “tiempo fuera” o “basta” o lo que sea y se mete ahí hasta que se haya ido la visita. Si la mascota se comporta agresiva o si se muestra muy reacia a permanecer tranquila en su jaula, entonces el tiempo fuera incluye ponerle lejos de la vista de todos, de modo que esté aislada y sin estímulos externos de movimiento enfrente de la jaula.

Al hacer esto de manera repetida y constante, es decir, siempre lo mete a la jaula cuando alguien vaya a la casa, su mascota aprenderá que “tiempo fuera” entra en vigor en cuanto alguien se presenta y se irá a meter a su jaula dócilmente.

Si su mascota obedece alguna orden (que conste que también los gatos pueden ser adiestrados) entonces use las órdenes y trabaje enfrente de las personas distractoras. Por supuesto que le va a costar trabajo y no va a obedecer a la primera, pero persista y en unas cuantas sesiones, lo logrará. Su mascota empezará a asociar la presencia de aquellas personas con hora de trabajar.

Si su mascota no tiene educación alguna (que ya no tiene excusas con el sistema de adiestramiento en grupo, donde usted lo adiestra y nosotros le decimos cómo) o de plano no obedece a pesar de tener algo de adiestramiento, entonces haga lo siguiente: Cánsela. Si sabe que le van a visitar niños o personas que aceleran a su mascota, sáquela a pasear con energía, a que se canse, no a que visite los jardines vecinos, sino a una caminata o corrida vigorosa y agote a su mascota. Nada como tenerla completamente agotada para que no le quede energía para molestar a los demás.

En el caso de los gatos, le puede embarrar mucha crema de cacahuate en los bigotes y en general en toda la cara, para que se entretenga limpiándose mientras están las visitas.
¿No puede sacar a pasear a su mascota y no tiene obediencia que pueda usar cuando llegan las visitas? Entonces dele a las visitas herramientas para que jueguen con su mascota. Hay infinidad de juguetes, pelotas, luces para que las sigan y un sinfín de artículos de modo que transforme la manera en que las visitas y su mascota interactúan.




Pero, ¿y si a la persona que viene no le gusta la mascota o le tiene miedo? Entonces use el método americano del tiempo fuera y evite forzar la interacción entre ambas partes. A la fuerza, ni los zapatos entran.

domingo, 19 de julio de 2015

Ejercicio de ochos dinámicos



Este ejercicio, una variante del "ocho" clásico es muy completo, ya que en éste trabajamos diferentes aspectos del adiestramiento, como caminar junto con cambios de dirección y de velocidad, el sentado automático al detenernos, el quieto, la sociabilización para evitar agresiones y la atención, para que no jueguen con otro perro mientras estamos trabajando.



domingo, 25 de noviembre de 2012




El schnauzer gigante nunca debe ser adiestrado para guardia y protección.

“...Es afectuoso y alegre con su familia pero desconfiado de extraños. ¡El Schnauzer Gigante NO debe ser entrenado para guardia y protección! Es un excelente guardián de grandes casas, un buen amigo de caballos, así que es buen guardián de establos y es usado por la policía y oficiales de relaciones en el ejército...”

No bien acaba de publicar Yahoo! Un video mostrando que los perros que la gente considera guardianes no reaccionan como tales cuando un intruso, enfundado en traje de protección, se introduce a la casa estando ellos sueltos, cuando leo este artículo sobre el Schnauzer Gigante.

Normalmente, no pasaría de desechar un artículo a todas luces escrito por un neófito en la materia, pero está hablando del Schnauzer Gigante... mi raza favorita.

No imagino lo que hubiera ocurrido si Baloo, mi primer schnauzer gigante, no hubiese sido adiestrado para guardia y protección. Que no hubiese respondido a la orden de “fuera”, antes de siquiera clavar los dientes. No.

El Schnauzer Gigante es un perro impulsivo. Primero hace las cosas. Después las piensa.

El adiestramiento para guardia y protección no es volver loco al perro, ni sacarle el carácter sin control a un perro que de por sí es atemorizante. No. Es enseñarle a un perro a creer en su fuerza, a confiar en que puede detener a alguien, a morder a cierta parte del cuerpo, pero sobretodo, a calmarse cuando así se le ordene.

Un perro de guardia y protección no tiene por qué mostrar que lo es. No va amenazando a la gente por la calle. Es un perro normal, que puede jugar con la gente, con otros perros, que está tranquilo en una casa, en una oficina, que puede andar suelto sin ser un peligro para cualquier ser vivo. Simplemente, cuando así se requiera o se le ordene, responderá protegiendo. Para eso se adiestró.

Se adiestra para especializar las características de protección con las que de por sí nace un perro de cierta raza. En lugar de dejar que el instinto salga por sí solo, se le enseña a distinguir figuras amenazantes, condiciones de peligro, y cuando no se presenten éstas, que responda a la órdenes de proteger y custodiar. También se trabaja mucho en que el dueño sepa responder a las situaciones, de modo que si se involucran en una situación difícil pero no peligrosa, no ocurran accidentes en que el perro muerda a personas inocentes. Por eso se adiestra, para sacar lo mejor del perro, no para desquiciarlo.

Si solo depende de que “salga bueno el perro”, que “aflore el instinto”, sucederá como lo que presentó Yahoo!, que los perros solo vieron pasar al intruso sin agredirlo.

Si tienes un perro adiestrado para  protección,  no lo digas ya que los posibles agresores sabrán sobre quién ir primero. Por supuesto que si alguien quisiera secuestrarlo, lo primero que haría sería eliminar la protección. Si ya saben que el perro está adiestrado, pues toda la atención se centraría en él. Pero si no lo hubieran sabido, la sorpresa de ver al perro reaccionar correctamente, mordiendo a un agresor, soltarlo, morder a otro agresor, soltarlo y regresar a la custodia de su dueño, sería el factor más importante de la seguridad de la persona.

Por lo anterior, un perro adiestrado por un profesional no debe andar mostrando lo que sabe. Debe verse como cualquier sujeto, excepto que debe responder al instante.

Y por todas estas razones, un Schnauzer Gigante SÍ debe ser adiestrado en guardia y protección.

Mejor dejo de naufragar en internet...

jueves, 22 de noviembre de 2012

LOS PERROS TIENEN DERECHO A DECIR “NO”

De acuerdo a John Ciribassi, Médico Veterinario con doctorado en comportamiento animal, que pertenece a Chicagoland Veterinary Behaviour Consultants, de Carol Stream, Illinois, EUA, a los perros se les debe permitir decir “No” en cualquier situación.
Según este experto, si no tienen ese derecho a decir “No”, entonces puede haber una situación de peligro para todos, porque el perro responda de manera agresiva al no habérsele respetado su opinión.
Dice que lo más común es que cuando coman, los dueños CREAN que deben acostumbrar a sus perros a que puedan meter la mano en su comida, quitarles el plato o simplemente, separarlos de lo que comen. Así como uno cuando está en un restaurant, si alguien se acerca a molestar, tiene derecho a decir “No” y que se retire aquel que molesta.
Termina diciendo que si el perro rechaza nuestra propuesta, si no acepta nuestra invitación a hacer algo, se le debe respetar su decisión.

¿Y saben una cosa? Estoy de acuerdo con este especialista.

Sí. Si yo le propongo algo a un perro, si lo invito a hacer algo y me dice que no, lo voy a dejar en paz.



Un momento.

Nada más hay un inconveniente.

Yo no le propongo a un perro, ni tampoco lo invito a hacer algo. Yo se lo ordeno.

Por supuesto que considero al perro como un miembro más de una familia, con la salvedad de que no le propongo ni lo invito. Le ordeno y espero obediencia. Tiene derecho a ser alimentado, protegido, amado y cuidado, pero sigue teniendo la obligación de obedecer.
Considerar que el perro tiene derecho a decir que “No” a algo que uno le pide que haga, es la pieza clave para que el día de mañana el perro crea que está al mismo nivel social que uno. Y no es así. Uno es el dueño, y como tal, está por arriba socialmente del perro. Dentro de esa pequeña sociedad a la que pertenece el perro y el dueño, llamada familia, hay un líder y subordinados. El perro NO puede ser el líder.
No acostumbrar al perro a quitarle la comida, a poderle abrir el hocico y quitarle lo que sea tiene graves consecuencias: Cuando hay que darle medicinas y ya sabe el truco de la comida que esconde el medicamento, no queda más que abrirle el hocico y meterle lo que lo va a curar; Cuando va por la calle y recoge algo del piso que le puede hacer daño, se le debe abrir el hocico y quitarle lo que no es su comida; Cuando un niño se acerca accidentalmente a su plato de comida y el perro está comiendo en ese momento; son unos cuantos ejemplos de situaciones en las que es necesario que el perro sea sumiso y permita que uno le haga lo que sea. Imagine si siguió el consejo de “permitirle decir que no”.


Especialistas de este orden, con acceso a los medios masivos de comunicación, son los individuos que más daño hacen a la canofilia, al aconsejar verdaderas barbaridades, que no hacen sino construir un futuro donde los perros no solo tendrán derecho a decir “No” a todo, sino hasta tendrán derecho a proponer y ser aceptadas sus propuestas.








jueves, 12 de abril de 2012

Agresión



¿LE TIENES MIEDO A TU MASCOTA?
Es bastante común tenerle cierto respeto a una mascota, pero miedo, que rige tus acciones frente a tu mascota, no es aceptable.
Si ya le tienes miedo a tu mascota, sáltate todas estas recomendaciones y pasa al final para el consejo más sano.
Si ya sientes que le estás teniendo más miedo que respeto a tu mascota y quieres hacer algo al respecto, entonces comienza DE INMEDIATO a hacer lo siguiente:
1. Quita todas las pertenencias de tu mascota. Juguetes, huesos y cualquier artículo que pueda proteger como propio; Si no puedes tocar sus juguetes porque se te va encima, sácalo a pasear y pídele a alguien de confianza que te lo sostenga allá afuera, lejos de tu vista. Regresa a la casa y realiza una limpia exhaustiva;
2. Jamás, por ningún motivo, bajo ninguna circunstancia, ni alineando todas las estrellas, permitas que ponga una pata, el hocico o cualquier parte de su cuerpo en ti. Esto incluye recargarse, acomodar la cabeza en el regazo y hasta poner su hocico en tu mano;
3. Todo tiene un precio. Todo: la comida, el paseo, tu tiempo, tu atención, el entrar a la casa. ¿Cuál es el pago? Obediencia. Que se siente, se eche, se quede quieto, dar la pata, cualquier cosa que TÚ LE PIDAS, no que tu mascota quiera darte. Y como cualquier artículo en México, tiende a subir de precio. Si antes sólo pedías que se sentara, ahora se tiene que sentar y quedarse quieto un momento. Y el día de mañana es probable que cueste más, quedarse sentado, quieto y dar la pata. Ojo, porque hay perros que aprenden una rutina, y se sientan, se echan, se quedan quietos y todavía no has pedido nada.
4. Cobra todo. No porque tienes prisa, porque de plano no quiere hacer algo a cambio de lo que le vas da dar, dejes de cobrarlo. Si lo vas a sacar a pasear y no se sienta para que le pongas la correa y abras la puerta, regresa la correa a su lugar y no salgas. Lo vuelves a intentar 5 minutos después. Si no te paga, lo dejas y lo vuelves a intentar 5 o 10 minutos después. Si a la tercera oportunidad no te responde con lo que le pides, se le acabó la salida antes de empezar. Déjale y mañana será otro día. Si ella se pierde el paseo o su comida, al día siguiente es probable que sí pague. Pero si no lo hace, ten en cuenta que es ella la que pierde, no tú. Tú inviertes en tu mascota cada vez que la dejas sin lo que hubiera obtenido de haber obedecido. Inviertes tu tiempo y tu atención y si te mantienes firme, te responderá bien.
5. Tú inicias las interacciones, no tu mascota. Quien las inicia es quien conduce la interacción, quien tiene el mando de lo que se desea que ocurra. Y tú también eres quien la termina. Aprende a observar y saber cuándo se empieza a cansar de lo que se está haciendo, para que termines antes y le dejes con ganas de más.
6. Evita los enfrentamientos si no estás preparado para ganar. Si yo sé que no puedo ganar un enfrentamiento, lo evito. Es mejor “darle la vuelta” a un pleito que perderlo, porque sólo le reforzarías la confianza. El que vence una batalla tiende a adquirir confianza y sus probabilidades de ganar la siguiente aumentan. Si sabes que en determinadas circunstancias puede haber un enfrentamiento, evítalo. Esto puede significar mover muebles, cambiar los platos de lugar, etc.
7. No te engañes. El que se muestre aparentemente cariñoso, no quiere decir que te quiera mucho, el lenguaje de los perros es diferente al del humano y al de los gatos, hay quienes después de un ataque, se echan la culpa de lo sucedido.  Es posesión y te está convirtiendo en objeto. De igual manera, no creas que porque lograste algo en una o dos semanas, ya se solucionó el problema. Esto es algo que se tiene que manejar por mucho tiempo, en ocasiones, por toda una vida.
P.d. Si ya le tienes tanto miedo, deshazte de tu mascota. Mándala a un rancho, a un lugar donde haya más ejemplares de su misma especie, donde tendrá que pelear para estar al frente o dejarse dominar, pero donde ningún ser humano saldrá lastimado.

jueves, 22 de diciembre de 2011

miércoles, 19 de octubre de 2011




DR. JECKYLL Y MR. HYDE

¿Le ha sucedido que su mascota, por lo general tranquila, se vuelve agresiva o miedosa ante la presencia de alguien o algo?

Mucha gente dice que no puede llevar a su gato a la clínica, porque en cuanto se sube al carro, se pone histérico, siendo que siempre es calmado.

Hay perros que son muy dóciles en la calle, pero en cuanto llegan a su casa, no hay quien los calme, de lo agresivos que se ponen. O al revés, en cuanto sale, es agresivo.

Es más, con el simple cambio de un cuarto a otro, algunas mascotas se ponen tan nerviosas, que no es posible tenerlas mucho tiempo .¿A qué se debe esto?

Si bien hay muchos factores que influyen en los cambios de actitud, el temperamento casi siempre es el mismo. El que es agresivo, se calma quizás cuando sale de su territorio, pero no deja de ser agresivo. El miedoso, lo es en todos lados, pero se siente mejor en su territorio.

El problema es saber anticipar la respuesta de su mascota. Aunque en la teoría el dueño debe ser quien mejor la conozca, la rutina o la convivencia diaria impide al dueño darse cuenta de algunos pequeños cambios en el ambiente, que la mascota percibe de inmediato. Si no, ¿cómo es que sabe cuando lo van a llevar a la clínica si siempre lo pasean en el carro?

Bueno, pero entonces, ¿qué hacer para evitar esos cambios de actitud?

Equilibrar la balanza:

  •  Si una mascota se pone agresiva, hay que evitar acariciarla para tranquilizarla, porque puede enviar un mensaje equivocado (le agrada la actitud y por eso acaricia). Es mejor distraer, sin regañar;
  •  Si se pone nerviosa, entonces sí, transmitir tranquilidad con la caricia y la voz. Recuerde que si levanta la voz o quiere usar autoridad, es contraproducente;
  •  Si tiene miedo, que la caricia y la voz desprendan viveza, dando la seguridad de que no hay nada qué temer;
  •  Si es de los que se orina de emoción, nada como los paseos hacia donde haya gente, hasta que se acostumbre a verla y sentirla.

Por supuesto, éstas son técnicas que no rinden frutos de inmediato. Llevan tiempo (semanas),  pero son bastante efectivas si se tiene la paciencia suficiente.

martes, 11 de octubre de 2011


¿QUÉ HACE QUE UN PERRO SEA BUEN GUARDIÁN?
La gran mayoría de la gente piensa que un buen guardián tiene todo qué ver con la raza del perro, pero no es así. Muchos ejemplares de razas de protección son inútiles a la hora de proteger propiedades o personas.
De igual manera, perros muy agresivos no son sinónimos de buenos guardianes. Muchos perros muy ladradores son pésimos guardianes.
El adiestramiento ayuda mucho, pero tampoco es garantía de obtener un buen guardián. Hay perros con muchos títulos de pruebas de protección, que solo responden cuando se encuentran en el campo de prueba o cuando ven el traje de protección, pero no cuando es algo real.
Algunas cualidades necesarias:
o   Temperamento estable. Ni agresivo ni tímido. De nada sirve un perro que sale a perseguir gatos o no puede ver otros perros porque se pelea;
o   Que ha salido a pasear. Y con esto, ha entrado en contacto con muchas situaciones que evitan que se asuste cuando haya necesidad de proteger;
o   Encariñado con la familia. ¿Cómo se le puede pedir a un perro que proteja lo que no estima? Tenerlo todo el día en el patio no ayuda...;
o   Buena salud física. A nadie impresiona un flacucho con mal genio, pero ¿quién se atreve a molestar a un Arnold Schwarzenneger tranquilo?
o   Educación. Haberle dedicado tiempo para educarlo le facilita saber qué le puede causar miedo y así ayudarle a enfrentar eso.
o   En último lugar, la raza ayuda, pero sólo cuando es de una línea a la que se le ha cuidado el carácter de los progenitores en todas y cada una de las generaciones. Y aún así, depende en gran medida de cómo desarrolle el dueño a su cachorro.